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Columnista

José Nodier Solórzano Castaño

viernes, 25 noviembre 2022

El profeta

Si algún día logro terminar de leer la novela Los Vencejos, de Fernando Aramburu, voy a contarles de sus personajes, de su madre, quien termina en un ancianato, sin capacidad para recordarse. 

viernes, 18 noviembre 2022

El caminante

Caminar descansa la mente, desata las ideas de sus marañas o sirve, para muchos, como un acto liberador. La sangre fluye, canta, por los meandros de la anatomía y funciona a raudales en el meta-universo del cuerpo. Caminar nos lleva a mejor destino, a crear rutas paralelas en el conocimiento o a desencadenar los deseos.

viernes, 11 noviembre 2022

La verdad bien contada

Cuarenta años después de la entrega del premio Nobel a Gabriel García Márquez, su obra literaria y periodística, buena parte, destella genialidad.

viernes, 4 noviembre 2022

Ciudad deseada

Si bien la oralidad, sus pirotecnias verbales, nos ha atraído desde la aparición de los narradores tradicionales, de los culebreros, de los políticos retóricos en los barrios, de los relatores en la radio, de los trovadores, o de los extintos declamadores de poesía, la publicación de libros, la formación de escritores, hacen parte de un propósito social, en lo local, inacabado.

viernes, 28 octubre 2022

La enfermedad de todos

Hay que detener este tren bala. El afán de ir por la vida, en búsqueda incesante de una imagen retorcida de felicidad, nos causa fisuras y torpor espiritual.

viernes, 21 octubre 2022

Enemigos internos

La poderosa andanada mediática de la derecha empresarial de nuestro país contra el gobierno de Gustavo Petro, su sevicia corporativa en redes y en la gran prensa bogotana, ha ocultado una idea del presidente de la República expresada en el Cauca, en un encuentro con indígenas.

viernes, 14 octubre 2022

A contrapelo de lo imposible

Las sociedades modernas avanzan a través de la fijación de planes. Los piensan y los elaboran, casi siempre, como un ejercicio colectivo. Es lo básico y normal si la normalidad fuera lo propio. 

viernes, 7 octubre 2022

Más democracia, menos aristocracia

Todos vimos a Verónica Alcocer en campaña: hizo fiesta con su inteligencia y empatía. Cambió, con su hija Sofía, la cuadratura del círculo, esa imagen de un Gustavo Petro pétreo, profundo pero hierático. Ella refrescó, con su abanico multicolor de ideas y formas, el paisaje del candidato, lo redefinió, y los colombianos, ansiosos de vida, le creímos.

viernes, 30 septiembre 2022

¿Para qué sirve un poema?

Cuando se intensificó el sistema económico, neoliberal y tecnócrata, una fase del capitalismo radical, las humanidades, los campos académicos y empíricos fueron perseguidos por los nuevos gurús como si la Edad Media, la quemazón simbólica de libros, ideas y mujeres libres, hubiera regresado a la actual sociedad del espectáculo.

viernes, 23 septiembre 2022

La primera línea de nuestra historia

Calarcá fue construida entre los ríos Santo Domingo y Quindío, por campesinos, mujeres y albañiles que tiraron sus cabuyas por yardas para medir la carrera 25, en dirección a Las Partidas y a la montaña, a un costado de Peñas Blancas. Vinieron a poblar luego los educadores, los poetas, los sacerdotes y, claro, las parteras y los boticarios. 

viernes, 16 septiembre 2022

Encuentro de Escritores de Calarcá

Un día nos despertamos, después de reencontrarnos con la poesía de Luis Vidales, y nos vimos en un mundo colapsado por sus propias utopías. La felicidad prometida no ha llegado. El placer fugaz, embotellado y en humaredas, sí aparece por todas partes como si fuera un narrador omnisciente. Nos hemos levantado ayer en medio de mares de desechos, y ya no sabemos cuánta basura existe o si tanta ansiedad somos capaces de tolerar.

viernes, 9 septiembre 2022

Y si nos buscamos

Me despertaba temprano en el apartamento que denominábamos, por su precariedad, el Carlotas Place, en la carrera Séptima con calle 51, en Bogotá. Era un cubículo calamitoso, compartido por cuatro amigos, en el antiguo refugio de una pareja.

viernes, 2 septiembre 2022

Solo nos queda una Esperanza

A veces me despierto a medianoche a pensar la película de mi vida. Nada trágico, un poco de drama, bastante empecinamiento y mucha risa inventada. Mis primeros años en la Escuela Santander en Versalles, las carreras por sus pasillos de mineral amarillo y la gruta de la virgen. Luego, en los escandalosos veranos de Caicedonia, ya me gustaban los libros. Solo aparecía, a mi paso, un catecismo.