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Comunicadora social, periodista deportiva y hoy docente orientadora, encuentra en la psicología su propósito profundo: acompañar y proteger las infancias del Quindío.

Liliana Bustamante Rave es una mujer con un gran carisma, un amor incalculable por las personas y las primeras infancias, tanto que sacrifica su bienestar por el de los demás. Su personalidad y forma de ser es simplemente arrolladora, es una mujer resiliente, detallista, amorosa y muy disciplinada. Es comunicadora social – periodista y cuenta con una amplia trayectoria como periodista deportiva, experiencia que describió como maravillosa; también fue periodista en el periódico La Tarde.

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Desde niña la sensibilidad y el amor por el prójimo la ha caracterizado, por ello en su corazón siempre existió el sueño de ser psicóloga y lo consiguió en la adultez, formándose en esta ciencia de estudio de los procesos mentales, interacciones sociales y comportamiento del ser humano en el modelo UNAB de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Se vinculó durante un tiempo en la secretaría de Salud del Quindío, en la inspección y vigilancia en el plan de desarrollo, adherida especialmente al programa de enfermedades crónicas no transmisibles, realizando un trabajo preventivo en consumo de sustancias psicoactivas igualmente con la población escolar a nivel departamental.

Desde el 2018, es docente orientadora de la Institución Bosques de Pinares con alrededor de 1.200 estudiantes, esto se ha convertido en su felicidad diaria y motivo de agradecimiento hacia la vida y la virgen María, de la cual también ha sido creyente desde siempre. A pesar de que ocupa un cargo con alta responsabilidad legal, mayormente se dedica a la investigación y la intervención hacia la población escolar, sus diagnósticos y establecer líneas de intervención en el marco de la prevención y promoción. En el mismo sentido, Bustamante Rave también se desempeña desde hace 3 años como docente catedrática en educación de la Universidad del Quindío. Actualmente, es candidata a magíster en neuropsicología enfocada en el componente educativo y clínico de la Universidad Internacional de la Rioja de España.

 

¿Cómo describe el cambio de pasar a ejercer el periodismo y trabajar en un campo como la psicología?

Indudablemente hubo un área, la judicial, la que nunca pude disfrutar hacer, me ha parecido muy cruel, tiene cosas negativas, por ejemplo con las muertes autoinfligidas, fue duro llegar alguna vez y tener que hablar con la familia, conseguir una foto, ver la escena, allí definitivamente debe existir una pasión  y para mí fue algo fuerte. Me gustaba mucho trabajar más con la comunidad, lo local, los deportes, este último fue mi fuerte. Lo duro ha sido conseguir empleo como psicóloga y todo mejoró cuando pude trabajar en la gobernación del Quindío, fue una plataforma. A mí siempre me gustó la psicología, es una carrera linda, tenemos un campo de acción grande en todas las áreas y esferas de la sociedad. Ahora, la neuropsicología me inquieta bastante porque es el funcionamiento del cerebro a disposición de que tú puedes hacer rehabilitación cognitiva, puedes hacer rehabilitación neuropsicológica, puedes entender por qué un sujeto a temprana edad pierde la memoria, etc.

En este momento me impactan mucho las cifras de autismo en la infancia, pero también las memorias alteradas en jóvenes y otras variables. El tránsito de la comunicación a la psicología pienso no fue tan fuerte, porque son dos carreras que son afines porque trabajamos para gente que realmente nos necesita.

 

¿Cómo describe la experiencia de compartir y trabajar para poblaciones tan vulnerables en el campo de la psicología?

Es algo tan bonito y maravilloso, me gusta mucho entender e investigar cuáles son las dinámicas de interacción a nivel socio familiar, a nivel comunidad porque hay muchas variables por el perfil socioambiental del contexto, existe el tráfico de estupefacientes, familias disfuncionales, violencia de género, pandillismo, fronteras invisibles, aunque eso puede traer a nivel profesional y personal un poco de frustración porque muchas veces los padres no están interesados en la formación integral de sus hijos, hay otros padres muy juiciosos que asisten a las escuelas de padres entonces dentro de nuestro marco funcional podemos hacer muchísimo y entender que los protocolos de atención son claves y se debe iniciar con el orientador. Estoy feliz porque si veo la posibilidad de quitar un niño de la delincuencia y luego verlo en la universidad es algo satisfactorio.

 

¿Cómo lidia con su parte emocional teniendo en cuenta los contextos donde se desenvuelve y qué sería entonces lo más difícil de su labor como psicología?

Por más profesional que sea, no puedo quitar mi condición de humanidad, me he quebrado muchas veces pero no puedo hacerlo delante de mis estudiantes ni pacientes. Recuerdo un caso muy particular y complejo con una niña violentada sexualmente varias veces, verla agresiva porque esa violencia la hizo resistente a la autoridad masculina y femenina, lo que su cerebro hizo fue transferir todo ese dolor en su actitud y se volvió intolerante a la frustración, con ella recuerdo, una vez haberle dicho que iba al baño y lloré un rato antes de volver con ella. Me reventé en mil pedazos, me fragmenté y yo decía, Dios mío, como en un cuerpo tan pequeño de 14 años existe tanto dolor y le ha tocado reponerse sola, aunque ella luego ingresó a la universidad y está estudiando.

 

¿Qué le diría a los padres y estudiantes que ponen resistencia ante la remisión hacia la ayuda psicológica?

Antiguamente se veía como un tabú, cuando éramos niños o adolescentes, porque no nos tocó esta nueva tanda de profesionales en la salud mental dispuestos en los entornos escolares. Todos somos sujetos de emociones y nos tenemos que reconocer como sujetos que nos fragilizamos. Yo por ser psicóloga no me puedo abstraer de mi condición de ser humana y yo también tengo situaciones. El médico también se enferma, entonces hay una tarea de sensibilizarlos a todos.

Esa es una tarea que ha sido ardua, pero hoy en día ya se visibiliza más. Sigue habiendo resistencia potencial del papá de los niños que dice, “No, mi hijo no está loco, yo no lo voy a llevar.” Todos de alguna forma tenemos enfermedades relacionadas con las emociones y nos deben atender los profesionales en el área. El niño no se adapta, no tolera la jornada, entonces estamos frente a una bomba de tiempo, porque tenemos muchos niños con trastornos mixtos de ansiedad y depresión, esa sí es una variable que influye en el suicidio. Adicionalmente, el conocer si hubo abuso, violencias intrafamiliar, consumo de sustancias psicoactivas, tráfico de estupefacientes, violencia de género, acoso escolar, bullying. Tenemos las capacidades diversas que estamos tratando también de hacer un poco de inclusión frente al término capacidades diversas, la neurodiversidad, la diversidad funcional.

 

¿Cómo es el tratamiento de un caso de un niño que manifiesta que ha sido objeto de tocamientos indebidos en sus partes íntimas por ejemplo?

Escuchar el caso, dejarlo hablar e inmediatamente activar la ruta y para ello cada seis meses los docentes debemos hacer una inducción porque van rotando entre instituciones y se debe hacer mucha pedagogía en educación sobre el tema. Ahora que soy docente de nuevos en formación, que enseñan a leer y escribir, les enseño protocolos de atención, identificación de necesidades educativas, procesos de escritura.


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