Su vida cambió cuando gradualmente perdió su capacidad auditiva y transformó su vida y forma de aprendizaje sobre el mundo.
La vida puede cambiar en un instante. A los 13 años, Andrés Felipe León perdió para siempre el sentido del oído, un giro inesperado que transformó su existencia. Sin embargo, lejos de ser un obstáculo, esta experiencia lo llevó a descubrir en el café un camino de aprendizaje y sueños. Hoy, con 23 años, este joven quindiano es técnico en servicios de barismo del Sena Regional Quindío y ejemplo de cómo la pasión y la resiliencia pueden romper barreras. Él es ejemplo de superación al ser el único aprendiz sordo de su formación.
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Andrés Felipe nació en Armenia y estudió su bachillerato en el CASD, desde su adolescencia se inclinó por estudiar barismo, este arte le llamó fuertemente la atención, la magia del café, sus procesos de preparación, filtrados y métodos, lo maravillaron y se decantó por el mundo del café. Su interés nació de la observación y no dudó en consultar al Sena sobre el curso de barismo. Aunque entre sus sueños como niño también estuvo el crecer para ser futbolista.
El joven de 23 años nació oyente, pero fue perdiendo gradualmente su sentido de la audición entre los 15 y 17 años, aunque no supo en qué momento sucedió, relató que fue escuchando una especie de silbido hasta quedar por completo sordo, “silencié mi voz y me comunico solo en lengua de señas”. A los 15 años empezó a aprender lengua de señas y a tener contacto con docentes y estudiantes con su misma condición. Aunque relata que su vida antes fue más feliz y se sentía más acompañado, eso no significó un impedimento para transformarse a sí mismo y formarse para salir adelante.
Hoy, gradualmente sigue en el proceso de aprendizaje de la lengua. Sin duda alguna, para este joven quindiano, esta dificultad auditiva solo representa una motivación de superación día a día, pese a que su vida no volverá a ser la misma, sus sueños en el barismo y en el servicio a la comunidad mediante una taza de café y superación de sí mismo significa un reto que está dispuesto a superar.
En su tiempo libre, le gusta leer, ir al gimnasio, pasear con su familia y tener contacto con la naturaleza. A sí mismo se describe como una persona alegre, con temores sí, pero con gran capacidad de aprendizaje, “No lo sé todo, pero tengo la capacidad de aprendizaje y el Sena me ayudó mucho en ese aspecto”, dijo León.
¿Qué significó para usted descubrir en el café una oportunidad de vida y de formación profesional?
Para mí ha sido una gran oportunidad. En octubre me gradúo y he aprendido muchas cosas, entre la preparación con los diferentes métodos, la tostión, la recolección. Sé que será una oportunidad laboral muy grande que me está dando la formación que recibí en Sena.
¿Cómo vivió su aprendizaje en Sena siendo el único aprendiz sordo? ¿Qué papel jugaron los intérpretes y las estrategias pedagógicas en el proceso?
Cuando estaba en el CASD tenía más pares sordos. Mi formación fue un poco diferente, aunque me hubiera gustado que más sordos estuvieran en el mismo programa de formación, ya que habría sido mucho mejor para tener con quién compartir. El servicio de interpretación fue esencial, gracias a Fernando León, Laura Ortiz y Jair Mendoza pude acceder a los conocimientos y comprender todo.
Mi ciclo en matemáticas fue con tres profesores diferentes, aunque en etapa lectiva formativa lo perdí, desde coordinación me asignaron otra instructora para que me realizara un seguimiento y un refuerzo, tuve clases personalizadas y gracias a este acompañamiento pude recuperar y ganar la materia.
¿Cuál ha sido el momento más significativo que ha vivido en la Escuela Nacional de la Calidad del Café?
Me hace muy feliz todos los días cuando debo preparar el café, para mí es especial cada día que tengo que preparar el café. Mis métodos preferidos son V60, El Chemex y también me gusta la preparación de Espresso. La variedad de café caturro y Tavi son con las que más me gusta trabajar.
¿Cómo cree que su historia puede inspirar a otras personas también con discapacidad auditiva?
Al graduarme de Sena, quiero seguir aprendiendo más, formarme, capacitarme aún más y así poder desempeñarme y trabajar como barista. Mi historia puede inspirar a otras personas sordas y enseñar que sí es posible estudiar lo que uno desee, pueden formarse y salir adelante igual que hacen las personas oyentes.
Me parece que alguien si piensa que una persona ser sorda no es capaz de alcanzar sus sueños, le está faltando al respeto, porque creo que sí es posible.
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