Colaboración especial del Jardín Botánico del Quindío para LA CRÓNICA.
La familia Falconidae agrupa 60 especies de aves y esta palabra la formaron del latín falco, -ōnis, que significa ‘halcón’, pero además de halcones en ella están incluidos cernícalos, alcotanes y caracaras, habitantes en casi todo el planeta y en casi todos los ecosistemas. Para Colombia se dan 18 especies, cerca de la tercera parte de ellas.
Existe todavía mucha divergencia entre los científicos sobre la taxonomía de esta familia. Las últimas versiones indican que comprende tres subfamilias: Herpetotherinae, Falconinae y Polyborinae; esta última tiene sinonimia con Caracarinae. Dentro de Polyborinae, la más diversa de toda la familia, se han identificado tres géneros: Daptrius, Phalcoboenus y Milvago.
Una de las dos especies que tiene el género Milvago es Milvago chimachima, que, a su vez, abarca dos subespecies: M. c. chimachima y M. c. cordata. Esta descripción que se ha hecho tiene la intención de subrayar la enorme complejidad científica que tienen estos trabajos.
El talentoso ornitólogo inglés Nicolás Aylward Vigors fue quien en 1824 describió la familia Falconidae. A su vez, Charles Lucien Bonaparte, un zoólogo francés, fue el autor en 1837 de la subfamilia Polyborinae. De otro lado, Johann Baptist von Spix, un naturalista alemán, representante muy destacado del movimiento de la Filosofía de la naturaleza, fue el creador en 1824 del género Milvago.
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Finalmente, Louis Pierre Vieillot, un ornitólogo francés, había publicado en 1816 la especie Polyborus chimachima, que vino entonces a llamarse Milvago chimachima. Según Bioexploradores Farallones, Milvago es una palabra latina que significa milano ‘ave rapaz diurna de cuerpo delgado’, y chimachima es una expresión onomatopéyica de origen argentino, creada a partir de su canto.
Corresponde el nombre a un ave que comúnmente se llama, entre muchas denominaciones, Pigua, exclusiva de América, al sur de Costa Rica hasta el norte de Argentina, desde la orilla del mar hasta los 1.800 metros de altitud.
El dimorfismo sexual de esta especie consiste únicamente en que la hembra es más grande.
Su alimento preferido son pequeños animales vertebrados, insectos, frutas y algunas veces carroña.
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