Saltar al contenido

En el Quindío micos, venados, pumas y aves tienen una segunda oportunidad

socialmedia@cronicadelquindio.com

lunes, 23 noviembre 2020

COMPARTIR LA NOTICIA:

La tenencia de animales salvajes en cautiverio está prohibida por el ordenamiento jurídico colombiano.

El Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre, CAV, del Quindío, localizado en el municipio de Calarcá, es un punto de encuentro entre 2 extremos de la naturaleza humana.  

Por un lado está un grupo de personas dedicado a la recuperación de los animales salvajes, funcionarios que día y noche trabajan para que aves, mamíferos, reptiles y anfibios se rehabiliten antes de ser regresados a su ambiente natural, y por el otro lado está la evidencia de los responsables de dicha extracción, algunos personajes siniestros que interfieren en el desarrollo de las especies solo por conseguir cualquier peso, mientras que otros, por ignorancia, creen que al domesticar un animal salvaje están haciéndole un bien, cuando en realidad no solo están afectando al individuo, sino que está atentando contra la diversidad de todo un ecosistema.  

Basta con escuchar las historias de los especialistas del CAV para entender lo macabro del asunto: “Hace algunos años nos llegó el caso de un puma mutilado —le faltaba una pata—, al cual le limaron los dientes para que se comportara como mascota, cada vez que yo ingresaba a la jaula para alimentarlo se comportaba como un gato”, cuenta el biólogo Óscar Eduardo Murillo Garzón, quien durante años ha participado en el proceso de atención y valoración de los animales salvajes y no ha dejado de sorprenderse con la mezquindad del ser humano.  

“En una ocasión se le hizo el requerimiento a una persona que tenía en su poder a un ave azul, a mí me llamaron para examinarla. El tipo aseguraba que había pagado $500.000 por ella y que tenía derecho a conservarla, cuando la revisé me di cuenta de que era un polluelo de gallinazo, que al nacer son blancos, y la persona que se lo vendió lo había pintado de azul —como pintan los pollos— para hacerle creer que era una especie exótica, es decir una especie que no se encuentra en el territorio nacional”. 

El engaño a un incauto puede resultar anecdótico, pero pintar a un animal salvaje indefenso, no. Las tortugas, por ejemplo, sufren cuando algunos irresponsables creen que el caparazón es un lienzo donde pueden trazar cualquier figura. “Acá hemos tenido tortugas con malformaciones porque además las alimentan con chocolate y pan, cuando un animal de estos solo debe consumir frutos y semillas que les proporcionan los nutrientes necesarios para su fortalecimiento”, explica Zoreida Rendón Vargas, encargada del CAV.  

Recomendado: El Kinkajú, el perro que no debe ser mascota

Localizado en la vereda Aguacatal, el CAV hace parte de la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, es una finca pequeña donde se procura porque los animales tengan el menor contacto con los seres humanos.  

Allí llega la fauna silvestre recuperada, decomisada o, incluso, devuelta por la ciudadanía, puesto que el ordenamiento jurídico colombiano establece que los animales salvajes son propiedad de la Nación, así que nadie puede argumentar que es dueño de algún ejemplar, así haya pagado por él. Por el contrario, tener a un animal silvestre en cautiverio es un delito, tipificado en los decretos 2812 de 74 y 1608 de 78, y no importa si se trata de una costumbre muy arraigada. 

“Las loras frente amarilla y las alinaranja son de las especies que más llegan al centro de valoración porque son las que pueden llegar a imitar el lenguaje humano, pero al cortarles las alas les están causando mucho sufrimiento. Por eso nuestro trabajo aquí es tratar de quitarles esa impronta, es decir, retroceder el proceso de humanización para que puedan volver a su entorno natural”, agregó Rendón Vargas.  

El centro está organizado en 3 grandes secciones, la primera es denominada Arribo, pues es donde permanecen los animales recién llegados, mientras se les practican las pruebas de rigor, se les hace un análisis biológico y se determina si tienen o no distribución en el departamento del Quindío. En el caso de que los exámenes arrojen que se encuentran en buenas condiciones de salud y que sean propios de la región, son liberados en poco tiempo. De lo contrario, pueden permanecer durante varios meses en el lugar, primero por el área denominada Cuarentena y finalmente Rehabilitación.   

 En la visita realizada por este medio, la semana pasada había 200 animales: loros, guacamayas, guacamayejas, tortugas pímpanos, tortugas cofres, tortugas hicoteas, un venado de cola blanca, 4 serpientes, 2 monos nocturnos, varios primates, un puma yaguarundí, un zorro perruno, entre otros. Cabe destacar que el viernes fueron liberados 7 individuos por diferentes parajes del departamento del Quindío donde tienen su hábitat natural, sin embargo, no todos los que están en el centro correrán la misma suerte. Algunos deberán, como en el caso de un pequeño mono, permanecer en el centro para siempre, puesto que ningún macho alfa lo aceptaría en su clan, por el contrario, lo asesinaría, pero tampoco sobreviviría mucho tiempo solo en el bosque.  

Ver también: #Cronicápsula | 'Perezosa de 18 meses vuelve a la libertad'

“Ese es el daño que se les hace a las especies cuando se sacan de su entorno natural y se tratan de domesticar los ejemplares. Acá hemos tenido monos que se comportan como perros y que tienen las marcas de cadenas, porque un animal de estos, por más domesticado que esté, muy pocas veces se deja suelto”, acota la coordinadora del CAV, quien considera que la educación ambiental, especialmente en los niños es vital para evitar que se siga afectando la megadiversidad del territorio nacional.  

 Pero no todo el panorama es negativo, el CAV solo en 2019 realizó 398 liberaciones, tanto en el Quindío como en otros departamentos, según el rango de distribución del animal, esto gracias al trabajo en equipo con otras corporaciones autónomas, por ejemplo, las boas terminaron en el Tolima y algunas aves en un santuario natural en el Atlántico.  

 Debe quedar claro que el CAV no es un zoológico, ni es un atractivo turístico, visitarlo tampoco es un plan familiar de domingo. Allí los animales apenas se están recuperando de ese contacto que tuvieron con el lado más inhumano de las personas, un proceso complejo, largo y doloroso. 
 

 


junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930