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Luis Fernando Zapata, artista colombiano de culto, creó en París más de 100 obras en papel maché, metal, bronce y piedra, inspiradas en rituales, civilizaciones antiguas y la muerte, consciente de la fecha y hora de su final. Su legado, atemporal y cargado de simbolismo, dialoga con el pasado y el futuro del arte.

Hay artistas que mueren cuando nacen al arte, en el justo momento en que su obra se hace de contenido profundo, la muerte temprana de LUIS FERNANDO ZAPATA (1951-1994) hace parte de ese albur que juega con las cartas marcadas.

Luis Fernando es un artista de culto, su obra es trascendental, fue construida por la conciencia plena de un hombre que sabe la fecha y hora en que va a morir. La inminencia de su final en París, lo llevó a construir en 10 años más de 100 obras de arte: objetos rituales, barcas, escudos, estelas, cuadros con polvo de mármol y sarcófagos.

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Su obra ofrece al espectador una mirada personal del arte, su reflexión estética lo lleva a crear un mundo único, mágico, desgarrador y poético, quienes están frente a su obra y saben mirar, se dan cuenta que son piezas que vienen del pasado y del futuro, son esculturas que evocan el viejo ataúd de Tuntakamón o nos hacen pensar en naves especiales, flores carnívoras o zapatillas de antiguos gigantes, sus estelas son cuadros monocromáticos que parten de los cenotafios vascos, romanos, que recuerdan los fallecidos de Cantabria, sus barcas están cargadas de huesos, pequeños cráneos, cuentas rotas , huellas y revisitan el mundo de las excavaciones  de Egipto o  la Balsa Muisca.

Toda su creación sucede entre los 80s y 90s, en París, ciudad que amó hasta el último día, allí desarrolló contra el tiempo su trabajo, el cual inicio en Bogotá Colombia como diseñador, luego hizo abstractos y al llegar a la ciudad luz alumbró su modesto estudio parisino con las piezas hechas en papel mache que surgieron a partir de sus investigaciones en torno a las primeras civilizaciones de la humanidad, el origen, misterio y desaparición del arte.

Rómulo Rozo crea para la historia del arte en Colombia por vez primera una escultura en madera, Edgar Negret  la hace de metal, tornillos y tuercas, Hugo Zapata desarrolla su imaginería con piedra y Luis Fernando Zapata inventa la madera, el metal, el bronce, la piedra con papel mache, si Ómar Rayo insufló de calor la geometría, el muchacho tímido de Girardot, el estudiante talentoso y callado de la Tadeo le dio solemnidad al papiro de los artesanos, al juguete de los niños.

Las intuiciones de Zapata son estremecedoras, su obra disruptiva y atemporal reclama grandes preguntas, para quién son esos sarcófagos hoy, cada exposición de sus objetos rituales son nuestro propio velorio, sus barcas de Caronte  exigen al espectador el óbolo de la inteligencia y la sensibilidad para vivir en Colombia: el Estigia suramericano, en todas sus estelas y  cipos escribe a diario Pavese…vendrá la muerte y tendrá sus ojos….


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