Con una muestra folclórica impecable y una preparación rigurosa, dos estudiantes de Fundanza dejaron en alto el nombre del Quindío en el tradicional certamen cultural.
Con tan solo 14 y 15 años, Eimy Samantha Rozo Rozo y Samuel Rengifo Hernández se convirtieron en motivo de orgullo para el Quindío al alzarse con la corona en el Reinado Nacional Infantil del Bambuco Fiestero San Pedro en el Espinal, Tolima. Esta pareja juvenil de bailarines, estudiantes de los grados noveno y décimo del colegio Fundanza, demostraron que el talento, la disciplina y el amor por la cultura pueden cruzar fronteras.
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“Fue una experiencia muy bonita y chévere el poder representar al Quindío en el San Pedro en El Espinal y haber ganado”, dijo Samantha, emocionada por haber tenido la oportunidad de representar al Quindío en un escenario nacional. Para ella, llevar una muestra del departamento hasta el Tolima no fue solo una presentación artística, sino una verdadera responsabilidad cultural. “Llegué con actitud, con amabilidad, enseñando las bondades de mi departamento y creo que eso también lo vieron los jueces”, señaló.
La preparación para el certamen comenzó en mayo. Durante semanas, ensayaron un pasillo con macheteros bajo la dirección del profesor Freddy Castro, un montaje que, además de técnica, exigía conexión escénica entre la pareja. “Ya había bailado con Samuel, por eso lo escogí como mi parejo; hay confianza y eso se nota al bailar”, explicó la joven reina.
Para Samuel, el proceso fue más natural. Con bases previas en danza y su gusto natural, se concentró en perfeccionar los detalles. “Bailar con Eimy fue muy chévere, fue una experiencia bonita desde el principio. Nos entendemos bien y eso se notó en nuestra presentación”, dijo.
El evento, que se llevó a cabo durante el último fin de semana de junio, contó con la participación de seis departamentos: Guajira, Tolima, Bogotá, Cauca y Quindío. Durante dos días intensos, los participantes desfilaron en las calles de El Espinal e interactuaron con el público, respondieron entrevistas y mostraron lo mejor de sus regiones a través del bambuco fiestero. “Cuando vimos los errores de las otras parejas y que nosotros no fallamos en nada, sentí que teníamos muchas posibilidades”, recordó Samantha.
Uno de los momentos más memorables para ambos fue la convivencia con los demás participantes. Más allá de la competencia, hubo espacio para la amistad. “Me hice muy amigo de los parejos de Guajira y Tolima, fue muy bacano compartir con gente de otras regiones”, dijo Samuel.
Como reina nacional del bambuco, Samantha ahora tiene la responsabilidad de representar este baile tradicional en distintos eventos del país, una labor que asume con entusiasmo. “Donde me llamen, tengo que ir a bailar, a representar la cultura del Tolima y el Quindío”.
Ambos jóvenes ven en la danza un camino para el futuro. Samantha sueña con recorrer el mundo bailando, mientras que Samuel quiere estudiar licenciatura en danza y aprender idiomas para expandir horizontes. “Quiero mostrarle al mundo un poquito de esta región”, dijo convencido.
El triunfo no fue solo artístico. Fue también una apuesta familiar y personal que implicó tiempo, esfuerzo y recursos. Pero al final, como lo expresó Samantha con una sonrisa: “Valió la pena. Trajimos la corona para el Quindío”.
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