Más allá de la tradición y el comercio, la Navidad representa el cumplimiento de una promesa de salvación. El sacerdote italiano Agostino Abate explicó el origen histórico de la Navidad y llama a rescatar su verdadero mensaje de amor y fraternidad.
La Navidad, tal y como hoy se conoce, marcada por la tradición, el festejo y el encuentro con familiares y amigos, encierra realmente un mensaje profundo de amor, paz y fraternidad, que nace de la creencia en un Dios que se hace hombre en Jesús de Nazareth. Un mensaje que, aunque presente en el origen de la celebración, con el paso del tiempo ha quedado relegado y que hoy resulta más necesario que nunca rescatar y poner en práctica en la vida cotidiana y en la sociedad.
Lea también: El significado profundo de las novenas de aguinaldos en Colombia
Si bien el 25 de diciembre es reconocido mundialmente como la fecha del nacimiento y llegada de Jesús, la historia demuestra que no existe certeza sobre el día exacto en que ocurrió este acontecimiento. Así lo explicó el sacerdote italiano Agostino Abate, quien desde una mirada histórica y teológica invita a comprender la Navidad más allá de una fecha específica y de las dinámicas comerciales que actualmente la rodean.
De acuerdo con el religioso, el origen de la Navidad data desde el Imperio Romano. Aunque no se conoce con precisión ni el día ni el año del nacimiento de Jesús, sí existe constancia histórica de que la celebración cristiana fue adoptada a partir de una festividad pagana en honor al dios Sol, conocido como Sol Invictus. Esta fiesta se celebraba durante el solsticio de invierno, alrededor del 22 de diciembre, fecha en la que se registra la noche más larga del año en el hemisferio norte y a partir de la cual la luz comienza a imponerse progresivamente sobre la oscuridad. “Los cristianos tomaron esta festividad y la transformaron en una celebración cristiana, dedicándola a Jesucristo como el Sol de justicia”, explicó Abate.
En cuanto a los relatos bíblicos sobre el nacimiento de Jesús, el evangelio de Mateo lo presenta en tres momentos fundamentales, el anuncio del embarazo de María, la visita de los magos de Oriente que llegan a Belén en busca del Mesías para adorarlo, y el posterior regreso de José y su familia a Galilea tras su huida a Egipto.
Abate reiteró que, desde el punto de vista histórico, resulta imposible establecer el día exacto del nacimiento de Jesús. Sin embargo, siglos después se intentó calcular al menos el año. Fue el monje e historiador Dionisio el Exiguo quien, basándose en referencias históricas como el reinado de Herodes, Poncio Pilato y el emperador Augusto, propuso el año 752 de la fundación de Roma como el nacimiento de Cristo, fecha que dio origen al calendario cristiano actual. No obstante, este cálculo presenta un margen de error de aproximadamente cuatro años. “Aun así, esa fecha se mantuvo y permitió dividir la historia de Occidente en un antes y un después de Cristo. Posiblemente hoy estaríamos en el año 2029”, señaló el sacerdote.
Más allá de los debates cronológicos, Agostino Abate destacó que el verdadero significado de la Navidad radica en el cumplimiento de una promesa largamente esperada, como es la llegada de un salvador. “La Navidad es el culmen o una espera de siglos. Es Dios que se hace hombre en Jesús de Nazaret, y ese acontecimiento transformó la historia y la civilización occidental”, afirmó.
No obstante, reconoció que con el paso del tiempo la celebración ha ido perdiendo su esencia. “Hoy queda la fiesta, pero muchas veces se olvida el porqué. La Navidad se ha vuelto demasiado comercial y se ha desplazado su centro, que es el mensaje de amor, paz y fraternidad con uno mismo, con el prójimo y con la naturaleza”, reflexionó.
Ante este panorama, el sacerdote hizo un llamado a rescatar el sentido auténtico de la Navidad. “No importa si estamos en el año 1 o en el 2025. Celebrar la Navidad debería ser un punto de cambio en la vida de cada persona, un inicio de transformación personal y social basado en el amor”, concluyó.
Así, la Navidad se presenta no solo como una fecha del calendario, sino como una oportunidad para volver al mensaje esencial que dio origen a una de las celebraciones más importantes de la humanidad, la luz que vence a las tinieblas y el amor como motor de cambio y transformación del ser humano y la sociedad.
- Temas relacionados :
- Navidad
- Pesebre
- temporada de fin de año
