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Alianza por la cultura

José Nodier Solórzano Castaño

viernes, 16 agosto 2019

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Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

A veces los pueblos necesitan volverse sobre sí mismos y desandar su historia. Mirarse en el espejo y retrotraer de esa imagen proyectada lo mejor de sus gestos, de sus mohines y hábitos de antaño, para reconocerse como parte de una tradición.

Calarcá, desde 1886, fundó sus esperanzas en principios de laboriosidad, honradez y libertad, expresados a través de una idea palmaria sobre la educación y la literatura. Buena parte de sus fundadores pensaban que en la ficción, en los viajes, en el arte, en la imaginación, había un cúmulo de respuestas para sus incertidumbres.

Eduardo Norris, un hombre de letras y de acción, pionero en Calarcá, desde los mares embravecidos mandaba sus cartas llenas de amor por su poblado, cuando viajaba a Europa. Luis Vidales Jaramillo, el autor del libro de poemas Suenan Timbres, vagaba por el mundo con una sonata de guaduales en sus oídos. Humberto Jaramillo Ángel, Rodolfo Jaramillo Ángel, Baudilio Montoya, Jaime Lopera, Esperanza Jaramillo, escribieron, y escriben, con la idea de una Calarcá en la justa proporción de sus sueños. 

Umberto Senegal, Jorge Julio Echeverry, Elías Mejía, Beatriz Eugenia Gallego, Carlos Alberto Agudelo, y tantos otros escritores, imaginan un poema cuando recuerdan la ciudad de sus desvelos. En el fondo, lo que ellos piensan al escribir sus libros, y al hacerlo con la idea de un pueblo en sus deseos, es reconstruir para sí mismos la ilusión de la arcadia, de un solar seguro para los niños y las jóvenes. 

A través de la idea del humanismo, del progreso soportado en la felicidad grupal, nuestros poetas quieren un avance social fundado en la convivencia pacífica y plural. La rehumanización del desarrollo colectivo.

Decenas de organizaciones culturales, gestores y artistas, acabamos de agrupar una alianza por la cultura de Calarcá. Hemos querido juntar a los disímiles gestores e iniciativas culturales, con el objeto de recomponer una tradición que aún no se pierde: que los valores del humanismo, de la convivencia tranquila y de la creatividad nos junten, nos reúnan.

La idea de la alianza, además de conversar sobre nuestros sueños, es reescribir un pacto por la cultura en Calarcá y, a la vez, hacer formación en elaboración de proyectos culturales, de tal forma que todos, incluidos lo gestores de las veredas, de Quebradanegra, la Virginia y Barcelona, puedan acceder a una información clave y postularse a unos recursos en las agencias del Estado.

Por ello no se entiende el furibundo ataque y el intento de boicoteo a la reunión de esta noche — a las 6:30, en el Club de Leones de Calarcá, con los candidatos a la alcaldía — de Diego Mauricio Vásquez, subsecretario de Cultura, y de Alejando Vásquez Jaramillo, exfuncionario de la alcaldía, quienes han movido cielo y tierra, con saña, para dañar esta iniciativa ciudadana. 

La señora alcaldesa de Calarcá, Yenni Alexandra Trujillo, una dama conciliadora, y Luis Alberto Balsero, un buen hombre, deben calmar a sus correligionarios. Decirles que una campaña política es un debate de ideas y no de agravios o de propaganda negra, y en especial enseñarles que los espacios de participación ciudadana, según la Constitución de 1991, son autónomos para la sociedad civil

La alianza por la cultura, liderada por un colectivo de mujeres, gestores y artistas, busca recomenzar una historia que nos reconcilie con nosotros mismos.

 


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