Son muchos los factores que inciden en la construcción del desarrollo de un territorio, uno de ellos, de importancia trascendental, es el amor por él.
Se trata del sentido de pertenencia, de la apropiación, y conlleva diversas implicaciones: cuidar, preservar, valorar, proteger, embellecer y exaltar, entre otras.
Un espacio hermoso de la ciudad, que nos conecta con la grandeza, es el estadio Centenario.
Conocido como: “El jardín de América”, cuenta con una capacidad de 20.716 espectadores. Fue construido en 1988, como parte de los regalos entregados a la ciudad en sus 100 años de fundación y ha sido sede de varios torneos internacionales como: Copa América 2001, Juegos Bolivarianos 2005 y Campeonato Sudamericano Sub-20 2005, entre otros. Fue una de las sedes de la Copa Mundial de Fútbol Sub-20 de 2011, que tuvo lugar en Colombia.
Existen muchos motivos para amarlo, además de la historia deportiva que contiene y la belleza que ha consolidado… Este jardín habla de nosotros, de quienes hemos sido y podemos ser, de lo que podemos lograr, de la visión que tenemos, de nuestras capacidades como pueblo.
El inicio de un nuevo año es la oportunidad para renovar nuestro amor por esta ciudad, que a muchos nos vio nacer, a otros los acogió con cariño y a unos más, los recibe cada vez que quieren contemplarla, con alegría y hospitalidad.
Debemos amar cada rincón de esta ciudad y de manera especial, este magnífico escenario deportivo, que ha merecido la admiración de muchos y luce cada vez más hermoso y radiante.
¿Qué representa amar nuestro Jardín?
Primero. Cuidarlo como propio. Visitarlo con respeto, permanecer en él con devoción, preservándolo, manteniendo la limpieza, no solo dejándolo como lo encontramos, sino haciendo cada vez, algo para mejorarlo.
Segundo. Experimentar orgullo por él. Debemos sentirnos alegres, primero por pertenecer a esta tierra y segundo, por contar con lugares como el Estadio Centenario, que nos pertenecen, son de todos y nos deben motivar a ‘sacar pecho’ y mantener alta la frente.
Tercero. Hablar bien de él. Un elemento fundamental del sentido de pertenencia es referirse con palabras positivas a los lugares, conectar con lo bueno, expresar las cualidades y aciertos, más que enfocarse en lo negativo. Debemos fortalecer la cultura de hablar bien, de los lugares, de la ciudad, de nosotros mismos, de los demás… porque cuando nos enfocamos en lo bueno, activamos lo mejor.
Que vivamos felices y orgullosos de habitar este lugar, de respirar este aire, de contemplar este precioso paisaje y que amemos y honremos a nuestro querido Estado Centenario, el sin igual… Jardín de América.
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