A lo largo de la historia, una institución como la Iglesia Católica, ha constituido una de las más sensibles, si no la más, a todo tipo de polémicas por la diversidad de criterios que se tejen en lo referente a la misión que cumple, olvidando que si bien su doctrina está inspirada en Dios como … Continuar leyendo
A lo largo de la historia, una institución como la Iglesia Católica, ha constituido una de las más sensibles, si no la más, a todo tipo de polémicas por la diversidad de criterios que se tejen en lo referente a la misión que cumple, olvidando que si bien su doctrina está inspirada en Dios como su Creador y fundador, quienes la orientan ostentan el carácter humano, propenso por tanto a las características de su naturaleza que no es perfecta, pero desde luego con el mejor ánimo de acertar contando siempre con el favor divino.
La XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos desarrollada en Roma en octubre pasado y concluyó el pasado domingo 29, no fue ajena a tal predisposición de parte de varios sectores conservadores de opinión que manifestaban su temor porque allí se generaran cambios sustanciales en la doctrina, llegando hasta el extremo de anticipar un cisma. Aunque son temores sobre asuntos que otros sectores de opinión han sugerido de conveniencia para la renovación eclesial como la ordenación de mujeres, el levantamiento del celibato sacerdotal y la bendición de parejas homosexuales, según el Sacerdote Raúl Ortiz Toro, director del departamento de Doctrina, ni siquiera fueron abordados. Destaca que la experiencia vivida, “debe enseñarnos que la altura de una discusión se basa en la sensatez de los argumentos y no en los prejuicios infundados, los que fueron derrotados en el Sínodo, al igual que las ideologías como lo había anticipado el Papa Francisco.
Y hablando de cuestionamientos, del documento síntesis de la Asamblea, al parecer el tema que habrá de generarlos en mayor grado será el que trata del “Discernimiento eclesial y cuestiones abiertas”. Sus participantes aseguran que hablando de estas cuestiones, se dieron cuenta de lo importante que es escuchar y hacer silencio para entender los argumentos de los demás. Sobre todo en temas controvertidos como los efectos antropológicos de las tecnologías digitales y la inteligencia artificial, la tensión entre no violencia y legítima defensa, las problemáticas relativas a los ministerios de la Iglesia, los temas que se conectan con la corporeidad y la sexualidad, otros como la identidad de género, la orientación sexual y las situaciones matrimoniales difíciles. Recuerda que la Iglesia ya se ha manifestado en su magisterio sobre estas cuestiones que deben ser traducidas a iniciativas pastorales apropiadas. Claramente, si a la persona se le integra en la comunidad de fe, sacándola de la marginación, el afecto suscita la conciencia, al estilo de la pedagogía de Jesús con Zaqueo, que al integrarlo, le abre los ojos, reconoce sus injusticias y se convierte.
Para terminar, dado el reducido espacio, aunque el tema es aún extenso, los ataques permanentes a los que se ve enfrentada nuestra Iglesia, por quienes solo parecen buscar sus fallas antes que sus aciertos, que son bien grandes en favor de la humanidad, en particular destacando las faltas de algunos sacerdotes como delitos y abusos, sin dejar de reprocharlo, se debe reconocer que la Jerarquía ha hecho en los últimos tiempos, esfuerzo grande por combatir tal situación, colaborando con la justicia para evitar la impunidad, conscientes de daño generado.
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