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Bajos hábitos de lectura

Camilo Andrés López Leal

domingo, 17 marzo 2024

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Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

En el mes de febrero se dio a conocer los resultados del estudio “Hábitos de lectura, asistencia a bibliotecas y compra de libros en Colombia 2023”, realizado por Invamer a solicitud de la Cámara Colombiana del Libro. La noticia que duró solo dos días, fue el aumento de los niveles de lectura en el país frente a un estudio similar realizado en 2017. Las diapositivas de este informe general, pueden ser descargadas del sitio web de la Cámara Colombiana del Libro.

El estudio se realizó a través de encuestas de percepción a 1536 personas en todo el país. El Quindío fue incluido en la región Antioquia y Eje Cafetero, para un total de 16 encuestas aplicadas solamente en la ciudad de Armenia. Según el Dane en el Quindío viven un poco más de 275.000 personas. Probablemente 16 encuestados representen estadísticamente un poco más de un cuarto de millón de habitantes; sin embargo, este tipo de estudios parecen “tapar el sol con un dedo”. Habría una tarea que hacer, con otro tipo de metodologías de investigación, para develar detalles territoriales sobre lectura, bibliotecas y acceso a libros.

Respecto al aumento en la cantidad de libros que lee una persona, de un 5,1 reportado en 2017 a un 7,9 ahora en 2024, puede ser algo favorable, aunque se aclara y advierte que este aumento está lejos de los 17 libros leídos por persona al año en países como Canadá y Francia. Aspectos a profundizar bajo investigaciones territoriales sería el tipo de libros que se reportan, si son literatura, no ficción, libro de texto u otros, pues el mundo del libro es variado. Por ejemplo, el estudio da cuenta del bajo porcentaje de compra de libros escolares universitarios con un 17%, ¿qué podrá explicar esto, la calidad, la disponibilidad, el precio, las fotocopias, el internet? Sumemos a ello indagar y cruzar este índice con la edad de los lectores y su nivel de estudio; una pequeña idea ya podemos hacernos con el mismo informe, siendo el grupo etario de 25 a 35 años quien reporta leer entre 1 a 5 libros al año, ¿será comunidad universitaria?

El estudio también indagó por el formato o soporte de lectura, presentando el libro impreso un 55% de preferencia, seguido de un 27 % que prefiere el digital y 18 % que manifestó la opción ambos. Una muestra más de que el libro digital no desplazó, ni acabó el libro impreso, es más, hay mayor edición e impresión de libros impresos que digitales, así los impresos sean adquiridos o comprados a través de internet y no presencialmente en las librerías; tema interesante que conviene también ampliar.

Respecto a la asistencia a bibliotecas, los datos son muy preocupantes, contrastando 2024 frente al estudio realizado en 2018, se muestra una disminución de visitas a estos espacios de cultura del libro: solo el 21% manifestó visitar bibliotecas, frente a un 27.3% en 2018. Entre las razones para la visita a las bibliotecas la consulta de libros allí mismo / lectura en sala es la mayor con un 53 %. Ni las bibliotecas escolares ayudaron a subir el indicador, pues solo un poco más de la mitad de los encuestados reportaron que exista biblioteca en su colegio y de estos el 21 % la visita diariamente y el 49 % una o dos veces a la semana. ¿Por qué razón no son atractivas las bibliotecas? ¿Persistirá la biblioteca escolar como el lugar de castigo? ¿Será la falta de bibliotecas la razón del bajo índice de visitas? No parece, pues estarían a tope las pocas bibliotecas de la ciudad. Hay grandes retos respecto a este informe, investigaciones territoriales y revisión de programas de fomento a la lectura.


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