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Candidatos y su silencio, muestra a qué van

Juan José Orrego López

jueves, 7 agosto 2025

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Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

Resultado de la última elección de presidente y congresistas: se eligieron muchos líderes no ideales, irrespetuosos, a quienes ni siquiera se les ve la vergüenza en la cara.

Por cumplir sus compromisos o pactos políticos, ponen en duda sus labores como autoridades. Con egos subidos que desbordan límites, muestran comportamientos de ciudadanos elegidos no formados. Más que visionar un mejor país, con congresistas que trabajen por reducir sus salarios excesivos, eliminar sus privilegios millonarios o corregir errores que por años han afectado las finanzas públicas, no dan señales de querer sanar esos daños que afectan las fuentes de ingreso y el soporte para afianzar la estabilidad a futuro. Olvidan, sin importarles, el respeto al país.

Colombia se está llenando de aspirantes a la presidencia y al Congreso que, muy seguramente, conocen los vacíos, los huecos intocables, las fallas en la estructura del Estado y otros temas que requieren revisión, como las fechas de elecciones, que según la ley son distintas para evitar que todo el poder quede en un solo grupo.

Pero más que evitar concentrar el poder, se debe elegir ciudadanos formados, conscientes de las reformas necesarias para proteger al país y así no seguir eligiendo más líderes inútiles, como muchos de los que hoy están legislando.

Realizar elecciones en fechas distintas, sin analizar a fondo la integralidad del país, los problemas de las regiones y las fuentes de ingreso, es perder tiempo y millones de pesos. No tiene sentido elegir presidente y congresistas primero, y después las autoridades regionales. Así nunca se logrará una elección correcta de líderes ideales. Lo que sí habrá son muchos “rellenos” por listas cerradas, sin planeación ni visión a futuro para el país. Ese desorden, que nadie corrige, facilita los saqueos millonarios de dineros públicos, aún sin control. Ejemplos sobran.

Sin un orden lógico, las dudas sobre elegir en fechas distintas terminan en lo de siempre: manoseo y negociaciones ocultas. “¿Qué me das y yo te apoyo para que puedas gobernar?”.

El silencio de los candidatos sobre estos temas muestra claramente a qué van: a negociar y a repartirse el poder para poder gobernar. Prometer cambios o reformas, después de lo que se presenció en esta legislatura, los obliga primero a negociar con partidos o congresistas, dándole más valor a los intereses de ellos, de sus partidos o de terceros, que a gobernar para beneficiar al país y a millones de colombianos. Increíble, pero se vuelve a caer. Este es el “regalo” del congresista sin ética a quienes lo eligieron.

En pleno siglo XXI, con abusos frecuentes de la misma clase política, autoridades locales y muchos miembros activos del Congreso, se pierde la esperanza de soñar y ver una Colombia y unas regiones distintas. Lo que se vive hoy es una infinidad de abusos de muchos actores políticos locales, del mismo Congreso y de los partidos. ¿Cómo creer en ellos gobernando a Colombia, cuando se conocen tantas vivencias de abuso de poder y pérdida de billones de pesos? Ya son millones los colombianos que los miran con desconfianza, sin intención de volver a creer, por sus engaños y la venta de sus conciencias para defender intereses personales, distintos a los del país. Eso es lo que sembraron —y dejaron— en la sociedad y las regiones.


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