No pidas ni toques siquiera el tarjetón de la Consulta. No hacer nada con él. Vota Pacto histórico dos veces. Desde perspectivas teológicas, la eficacia de oraciones que junto con votos de los colombianos llevarán a Cepeda a la presidencia, no son causalidad automática ni mágicos mecanismos.
La tradición cristiana profunda, habla de sinergia: cooperación misteriosa entre la Gracia divina y la disposición humana. Cuando millares de colombianos por el estilo de mi madre, oran por la paz, sanación del país, cese de injusticias y protección de la vida, se producen inexplicables convergencias espirituales organizando voluntades y corazones latiendo en una misma cadencia socio-política. Afinidades religiosas básicas, abriendo espacios para que la Gracia se manifieste plena. La oración colectiva de los pobres tiene efectos históricos. Mueve a Dios y conmueve personas. Quien ora junto con otros por el bien común, se vuelve más sensible, dispuesto para actuar generando comunidad. Muchas oraciones se cumplen, no por intervención espectacular, sino porque la fe impulsa potencias inermes en el cuerpo social. La Biblia ofrece ejemplos: el clamor del pueblo esclavizado en Egipto, la súplica de profetas perseguidos, los salmos colectivos entonados desde el exilio. Colombia lo ha comprobado con el gran gobierno de Petro: clamor de muchos, no absolutistas privilegios de unos pocos. Dios escucha las peticiones, elevándose como humo blanco desde la multitud herida. En particular, cuando tal clamor no demanda venganzas ni retaliaciones sino vida. Grandes corrientes espirituales populares, con romerías, con novenas, con vigilias y cantos sencillos, han protegido pueblos enteros en momentos de crisis. Teológicamente, estas novenas son fuerza de intercesión coral. No es solo una recatada nonagenaria, mi madre, orándole al Espíritu Santo desde Llanitos de Gualará para que Cepeda llegue a presidente; y cuanto con este espléndido hombre representa la irrefrenable continuidad del gobierno de Petro, sino una creyente multitud sosteniéndose mutuamente ante Dios. Las oraciones dejan de ser trance privado para convertirse en expresión político-espiritual, afirmando que la vida merece defenderse. Si millares de colombianos piadosos oran así, con fe sencilla, cuanto piden suele cumplirse. Cepeda será el próximo presidente de los colombianos. En primera vuelta se cumplirán las novenas que reza mi madre. Resistencia, consuelo, transformación contra estructuras hegemónicas y urfascistas inadmisibles. Estas oraciones se miden por su capacidad de mantener encendidas las esperanzas colectivas. Dios no actúa solo desde “el cielo”, sino desde tejidos humanos que creen y aman, porque donde los pobres invocan juntos, Dios es presencia inhalando y exhalando con su pueblo. Intercesión humilde colectiva. Oración nacida de la pobreza material y la riqueza interior. Orientada al bien común. Sostenida por una fe que no necesita argumentos para ser verdadera, la forma más antigua y eficaz de diálogo entre Dios y la humanidad.
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