No estoy convocando a la nostalgia con esa novela que nos movió las fibras del alma, en especial a los que habitamos estas tierras cafeteras.
No estoy haciendo remembranzas de esa Gaviota de mirada luminosa, que cantaba paseándose por los cafetales del Quindío y que proyectó a nuestra tierra con una producción televisiva memorable.
Hablo del presente. De 13 grupos de mujeres valientes, emprendedoras, audaces, que han hecho de la identidad cafetera un estilo de vida y, con el apoyo del Gobierno Departamental y las Alcaldías, han venido tejiendo juntas nuevas realidades y oportunidades.
Se trata de las Asociaciones de Mujeres Cafeteras, presentes en cada uno de los municipios del Quindío y también en el Corregimiento de Barcelona, contando con el acompañamiento de la Corregiduría y la Alcaldía de Calarcá.
Es inmenso el valor de este proceso asociativo, que viene desde 2018 y se ha mantenido en el tiempo, gracias a su constancia y al respaldo de la institucionalidad. Las asociadas cultivan y producen un café, que debe conocerse en todo el planeta y puede ser degustado por los más exigentes. Con cuidado maternal, realizan cada etapa, desde el cultivo hasta la taza, con mística y devoción. En cada semilla, una esperanza; en la chapola, la confirmación del poder de la vida; en la cosecha, la renovación de la fe y en la preparación, ese toque que combina la delicadeza de sus manos dispuestas para la caricia, con la fuerza de almas guerreras que solamente contemplan a la adversidad para desafiarla.
En casi todos los municipios cuentan con una tienda bien equipada, que obedece al esfuerzo articulado de la Gobernación del Quindío y la alcaldía de cada localidad. Así debe ser el trabajo en lo público: coordinado, aunando voluntades en lugar de dividir esfuerzos, identificando lo que hace falta, para gestionarlo y disponerlo.
Estas damas, llevan más de una década especializándose en el café. El SENA y la Cámara de Comercio han hecho su parte en este proceso, que, sin duda, es de los más ejemplares que tenemos en materia de desarrollo social y económico y también, de preservación de nuestro Paisaje Cultural Cafetero, que tiene que ser, para cada uno de los habitantes de estas tierras, motivo de orgullo y compromiso ciudadano.
Hay que conocer el Café María Antonia de Montenegro, deleitarse con los aromas que inundan la plaza principal de Barcelona, Calarcá y Génova, buscar a las salentinas, que, aunque no están tan visibles en el territorio como debieran, hacen magia en cada taza y deleitarse con la hermosura del paisaje y exquisitez del café recién molido en Buenavista.
También, hay que hacer un llamado, respetuoso, pero también, vehemente y contundente a los alcaldes de La Tebaida y Montenegro. Que sus discursos sobre amor por sus terruños, apoyo a los coterráneos y prioridad por las mujeres y familias, se materialicen en hechos tangibles, no solamente en las palabras dichas en público. Sus mujeres cafeteras, respetados alcaldes, los han buscado y los siguen buscando, para que hagan algo sencillo, que está perfectamente al alcance de sus posibilidades en el ejercicio del primer cargo municipal: brindarles un espacio, adecuado, suficiente, cómodo, digno y estratégico, para que puedan abrir de nuevo las Tiendas Cafeteras, que tienen que ser motivo de orgullo para ustedes como gobernantes. Llevan meses pidiendo ser tenidas en cuenta… Ese acto elemental, de liderazgo y gobierno, brindará una proyección hermosa a sus municipios y creará una experiencia memorable para quienes los visiten en estas épocas… Ahí les dejo la inquietud. Génova lo hizo: con lujo de competencias las apoya y acompaña… ¿Qué están esperando ustedes?
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