Al ser mi última columna de este año ya que el periódico no circula por tradición los dos siguientes jueves 25 de diciembre y 1 de enero, hoy dedico este espacio a la quema de todo lo malo que en este año le ocurrió a nuestro país, que nadie de bien quisiera continuar sufriendo y manifestar los mejores deseos para el nuevo año.
Para quemar entre otros: 1. En seguridad, fortalecimiento de los grupos criminales de guerrilla narcotráfico delincuencia común, resultantes del fracasado plan de paz total, con el malgaste alrededor de $100.000 millones del erario en ejecución que se identifica con los presuntos compromisos adquiridos desde campaña por Petro en su pacto de la Picota y en lo cual tercamente insiste pese a los reiterados incumplimientos del terrorismo, con el reclutamiento de menores, extorsiones, confinamientos, desplazamientos forzados, infiltración en la inteligencia del Estado, paros armados y demás acciones en cientos de municipios.
- El debilitamiento y destrucción del sistema de salud encabezado por la Nueva EPS que cuenta al gobierno como principal accionista y desde su intervención prácticamente encabezó la debacle, como resultado concreto del “chuchuchu” que le decretó para darle sepultura e imponer su caprichosa reforma, ya rechazada por el Congreso. Incluso su esperpento de los EBS, equipos básicos de salud en los que metió $4 billones en estos tres años de gestión y que tan solo muestra ejecución del 16 %, sin mostrar resultados positivos, mientras los pacientes con mayor gravedad continúan enfrentando su viacrucis buscando que les satisfagan los requerimientos de mayor urgencia, ante la supuesta falta de recursos financieros.
- El debilitamiento de la institución presidencial en Colombia, evidenciado con los reiterados choques y fuego amigo en su interior, quedando al descubierto intrigas de poder, ineficiencia y negocios turbios; la alta rotación en sus ministerios, los graves escándalos de corrupción afectando a sus más cercanos alfiles, a quienes no obstante ha defendido y promovido a otras instancias; su desconocimiento de la Constitución con decretazos para imponer sus caprichos; la vinculación de personajes sin la debida preparación, idoneidad y transparencia para ocupar cargos de vital importancia, algunos en prisión o prófugos de la justicia; su baja ejecución del plan de gobierno, el despilfarro presupuestal con alta burocracia improductiva, mayor deuda pública; pésimo manejo de las relaciones internacionales, en particular con el mayor socio comercial Estados Unidos y su presidente.
Frente a todo ello, solo queda desear para el año entrante que nuestro país logre enderezar su camino, con libertad y democracia, seguridad, reconstrucción del sistema de salud, mayores oportunidades de empleo formal. Contar con elecciones libres de amenaza de la delincuencia, lograr el cambio del actual régimen, llevando al Congreso y a la Presidencia auténticos líderes, transparentes, coherentes, conciliadores, que procuren superar el caos en que nos ha asumido el nefasto gobierno Petro, con su fatal ideología, su incoherencia, y erradicar de una vez por todas su círculo fatal del continuismo socialista.
Felicidades en Navidad y año nuevo. Nos reencontramos el 8 de enero Dios mediante.
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