“Atrevámonos a soñar con una ciudad social y ecológicamente justa. Atrevámonos a construir una ciudad donde seamos capaces de vivir bien y de ser felices dentro de los límites ecológicos del Planeta y de forma democrática y solidaria…”, Florent Marcellesi (1979), ingeniero y urbanista, político y activista ecologista francés.
Términos como decrecimiento, economía del bienestar o poscrecimiento conducen a replantearse el modelo económico que ha venido profundizándose en especial desde el surgimiento del llamado “neoliberalismo” (Corriente político-económica que aboga por la mínima intervención del Estado en la economía, defendiendo el libre mercado, la desregulación, la privatización de servicios y apertura comercial). Con los términos en mención se hace énfasis en “las prácticas asociadas, como la economía circular (durabilidad, reparabilidad), el compartir, la reducción de la publicidad, el enfoque local y comunitario, el bien común, la propiedad democrática, etc.” (Temi vives).
Dentro de los postulados del Decrecimiento, Marcellesi, propone que para lograr construir ciudades donde seamos “capaces de vivir bien, de ser felices y autónomos dentro de los límites ecológicos del Planeta y de forma democrática y solidaria…” son indispensables principios básicos: el principio de la suficiencia, la biomímesis, la ecoeficiencia, rentabilidad social y ecológica, y el principio de la democracia. Como a la vez expone la necesidad de materializar las propuestas adecuando las ciudades y sus territorios a su biocapacidad, parar el crecimiento de las ciudades, reciclar y revalorizar las ciudades existentes, relocalizar las actividades, favorecer una movilidad sostenible, reequilibrar ciudad y campo, democratizar la ciudad, cambiar de valores y mentalidad. A la vez nos deja la premisa que “Para garantizar la supervivencia civilizada de la humanidad, es urgente cambiar de modelo global y, dada su importancia estratégica, cambiar de raíz nuestra concepción de las urbes, puesto que ellas son a la vez el reflejo de este modelo socio-económico y un sujeto activo del cambio global”.
En un futuro muy próximo, y debería ser ya hoy en día, las propuestas políticas de transformación de la sociedad, deberán ir ligadas al “Decrecimiento”, ya que este está indudablemente ligado al futuro mismo de la humanidad y su supervivencia. Este decrecimiento, debe ser llevado a la práctica primordialmente en los “países ricos” donde sus poblaciones han alcanzado niveles altos de prosperidad y bienestar, y por las clases privilegiadas donde la desigualdad y la injusticia social, siguen siendo un impedimento para lograr la verdadera democracia. Los cambios se hacen necesarios tanto en la institucionalidad, las grandes empresas privadas, como en el comportamiento colectivo e individual de las mayorías ciudadanas.
No es solicitarle al que cada día lucha por la supervivencia, que no luche por alcanzar el nivel necesario para una vida digna junto a los suyos. Es lograr que quienes más tienen, aporten en su entorno para que una sociedad justa planetaria sea una realidad. Y esto, aunque no lo creamos tiene que ver con la participación activa en las elecciones tanto locales, como regionales y nacionales para cambiar positiva y progresivamente nuestra sociedad.
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