Llega lo firme de la actividad proselitista de todos los extremos, centros, tendencias, grupos, movimientos. Pega de lleno lo que los alemanes hacen más de un siglo definieron como la acción política, los mecanismos para hacer política, y las actividades proselitistas.
Cambian los años y los siglos, pero el fundamento último de la actividad, como sus ejecuciones, es ejercer el derecho al voto de manera trasparente y sin coacción alguna.
Esa participación igualitaria. Cada voto vale lo mismo. No importa el sexo, religión, tendencia, estrato económico, es el summun de la democracia. Es participación abierta que refleja el pensamiento y el sentimiento de un ser humano, de un ciudadano que define cual gobierno, congresista, parlamentario, diputado, ejecutivo local o regional, presidente, o ideología quiere apoyar.
Es una oportunidad para concretar la igualdad de oportunidades, para definir el futuro de un pueblo, hoy que tanto se discute sobre la igualdad como principio ideal y de la democracia como sistema que en los tiempos que corren sea la fórmula real para el desenvolvimiento de la vida en comunidad. Mucho se discute por los jóvenes si el sistema democrático es lo más conveniente o si la igualdad se puede obtener o no.
Un octogenario amigo me envió la siguiente frase de Alexis de Tocqueville (1805-1859), francés, en su época denominado ideólogo del Liberalismo Conservador.
“Hay en el corazón humano un gusto depravado por la igualdad que lleva a los débiles a querer rebajar los fuerte a su nivel, y conduce a los hombres a preferir la igualdad en la servidumbre a la desigualdad en libertad”.
Ha pasado mucha agua bajo el puente, como dirían los mayores, doscientos años al menos, y seguimos buscando en forma enérgica la igualdad, ya no con los esclavos físicos, sino por desigualdad en oportunidades. Cuando un ciudadano no puede acceder a la formación profesional o académica por dificultades económicas o de distancia, no puede llegar a la competencia en igualdad de condiciones. Cuando un ciudadano no puede acceder a la salud en circunstancia igual a todo parte de una línea que mutila sus oportunidades.
Muchos jóvenes rechazan estas afirmaciones diciendo que la tecnología nos igualó a todos (excepto los viejos), debemos verificar si el acceso es a toda la tecnología y toda la información. Dicho de otra manera, aquí lo importante es la libertad de cada uno de escoger su proyecto de vida, y con libertad y con similares fortalezas se emprenda el camino de construir el futuro de una comunidad, no solo de cada individuo.
Pero para ello, deben generar los estados las condiciones para que cada uno pueda tomar una decisión con libertad. Lo que vemos en la democracia real es la utilización del populismo que usa la desigualdad como motor para conseguir votos, sin importar a que extremo ideológico pertenezcan. Las motivaciones electorales y la acción política tienen como objetivo conseguir el voto, sin importar el instrumento a emplear. Aquí se usa desde la mentira, la promesa, el clientelismo, y la necesidad de la gente como instrumento para tratar de legitimar la democracia. Es necesario pensar en la necesidad de tener fuera de la igualdad del voto una verdadera libertad para escoger.
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