A Dios se le ha sacado de los ambientes escolares; se le ha sacado incluso de muchas familias, se ha desarraigado de muchos corazones y las consecuencias no han tardado en aparecer: pérdida de sentido de la vida, depresión, angustia, soledad, sentimiento de abandono, microtráfico, Etc.
En los últimos días se ha hecho viral la solicitud de una Asociación de Ateos de Bogotá, en apoyo al patrullero que interpuso una demanda, para que se suprima del escudo de la Policía Nacional, el lema: ‘Dios y Patria’. Frente a esta propuesta, se podría preguntar: ¿Qué está pasando en Colombia, en donde todos quieren exigir sus derechos olvidando sus deberes? Cuando se habla de la iglesia Católica, por ejemplo, se le exige que ella no haga proselitismo y de hecho, el mismo papa Francisco insta a la iglesia a no hacerlo, recordando que la iglesia existe para evangelizar. Sin embargo, lo que hacen estos grupos, asociaciones o agremiaciones es precisamente un proselitismo abierto y descarado, en detrimento de los valores y principios de muchos, que sienten sus derechos vulnerados. En Colombia está haciendo escuela un ateísmo práctico como otras ideologías, que ignoran derechos y deberes.
No se puede ignorar que en Colombia, los mandatarios son elegidos por una gran mayoría de creyentes. El gran problema, es que muchos, al asumir el poder, gobiernan con políticas propias. A lo anterior hay que agregar el diseño de una serie de políticas y planes de desarrollo, que hay que estar rehaciendo en cada período de tiempo. Al gobernar con políticas propias, se cae en el autoritarismo, en el populismo, en la desfachatez e insensatez de pretender que lo que está haciendo el gobernante de turno, es lo correcto y lo que hicieron los demás está plagado de errores.
Volviendo a la propuesta de los ateos colombianos ¿qué más se pretende en esta sociedad? A Dios se le ha sacado de los ambientes escolares; se le ha sacado incluso de muchas familias, se ha desarraigado de muchos corazones y las consecuencias no han tardado en aparecer: pérdida de sentido de la vida, depresión, angustia, soledad, sentimiento de abandono, microtráfico, Etc., pues cuando se acaba el temor de Dios, se pierde el amor y el respeto por la vida.
Ante esta realidad seguir invocando ‘Dios y patria’ ayudará a las mentes sanas, a entender que la vida sin Dios es la mayor pobreza, aunque se tenga mucho dinero y la vida con Dios, es la mayor riqueza aunque se carezca de lo material. Dios trae consigo la prosperidad y la felicidad. Con razón el mismo Antony Flew, uno de los ateos más famosos del mundo, máximo referente del ateísmo filosófico anglosajón en la segunda mitad del siglo XX hablaba de su paso del ateísmo al deísmo, reconociendo y aceptando que hay una inteligencia fundante del cosmos, lo que llevó a aceptar la fe, no desde alguna iluminación mística, sino siguiendo argumentos estrictamente racionales e interpretando los descubrimientos de la ciencia de vanguardia.
En el evangelio Jesús se presenta a la humanidad como el “camino, la verdad y la vida”; santo Tomás de Aquino —1225-1274—, filósofo y teólogo católico, haciendo exégesis de este texto advierte que “Cristo es el camino para llegar al término de la verdad con todo y que él mismo en persona es la verdad: Enséñame, Señor tu camino para que siga tu verdad. Cristo es asimismo el camino para llegar a la vida, con todo y que él mismo en persona es la vida: Me enseñarás el sendero de la vida”.
A quienes se declaran ateos, con todo respeto les recomiendo dos obras interesantes: “En quién creen los que no creen”, de Carlos María Martini y “Dios existe”, de Antony Flew. Asimismo, la película “Dios no ha muerto”.
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