Inició el 2022 en medio de la algarabía, entusiasmo y expectativa propios de los comienzos. Como siempre, un saldo positivo y otro negativo. Positivo el ambiente de seguridad que en términos generales se vivió en la ciudad y la unión de las familias. Negativo el incremento de contagios –200 el 31 de diciembre en Armenia–, … Continuar leyendo
Inició el 2022 en medio de la algarabía, entusiasmo y expectativa propios de los comienzos. Como siempre, un saldo positivo y otro negativo. Positivo el ambiente de seguridad que en términos generales se vivió en la ciudad y la unión de las familias.
Negativo el incremento de contagios –200 el 31 de diciembre en Armenia–, el uso de pólvora que generó lesionados –la cifra subió un 200%– y causó daño a las mascotas –se registró la desaparición de 35–.
Muy negativos los homicidios. Terrible iniciar el año con una huella de sangre en el recién estrenado calendario. En fin… Seguimos sin aprender a convivir, aún no sabemos cómo gestionar las diferencias, respetar y comprender, aceptar y asumir, tomar distancia sin lastimar.
Doce buenos propósitos: Consolidar la honestidad en lo público; ejercer la política con respeto; erradicar la violencia e intolerancia y reponer la malla vial de Armenia.
Quinto. Mantener el autocuidado y contener los contagios. Estamos relajados, mientras el mundo sigue alerta. El número de personas con el virus se eleva y la gente muere.
Sexto: Mejorar la seguridad. Se presentan hurtos en el Parque Sucre y la Plaza de Bolívar, ni qué decir de otros sectores. El gobierno municipal y la Policía se esfuerzan, sin embargo, se presentan muchos robos en distintas modalidades. Ello erosiona la confianza, lesiona a los ciudadanos y perjudica el turismo y la inversión.
Séptimo: Trabajar por la competitividad. Armenia ha mejorado, los indicadores nacionales lo demuestran, sin embargo, sigue siendo enorme el desafío y hay brechas que deben cerrarse.
Octavo: Seguir promoviendo a Armenia como destino de inversión. La Zese es una oportunidad que se ha aprovechado, se han generado empresas y empleos. Es necesario redoblar la labor, para que en el tiempo de vigencia que queda, se logre mucho más.
Noveno: Consolidar la reactivación. Ha sido bueno lo que se ha hecho, en términos de ferias empresariales y acceso al crédito. Este es el año definitivo para sanear la economía y apoyar a las empresas.
Décimo: Fortalecer la movilidad aérea y terrestre. La llegada de nuevas aerolíneas es buena noticia, sin embargo, hemos de ser estratégicos para lograr que permanezcan y la oferta de rutas y frecuencias sea óptima. La idea es volar por Armenia.
Undécimo: Apostarle a la unidad. En 2021 se generaron grietas y fricciones que no le hacen bien ni a la ciudadanía, ni a los procesos de desarrollo. Urge construir acuerdos y poner el gran objetivo llamado Quindío, por encima de cualquier otro criterio o interés.
Duodécimo: Encontrar soluciones para la problemática de servicios públicos. Las dinámicas del progreso han traído situaciones de desabastecimiento, que requieren soluciones estructurales, grandes proyectos que posibiliten que las propuestas de construcción de viviendas y la llegada de personas de otros departamentos, no incidan de forma negativa en la calidad de vida de los pobladores.
Si nos enfocamos juntos para conseguir estas metas, el 2022, será un año excepcional.
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