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El cambio hacia el despilfarro 

Alberto Arce Londoño

domingo, 21 enero 2024

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Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

Claramente no se entienden las posiciones contradictorias del presente gobierno en lo referente al manejo del presupuesto alimentado con los dineros públicos que a todos de diferentes formas nos corresponde aportar para la financiación del Estado y de sus programas de gestión.   Lo claro es que Petro y el equipo de trabajo que lo acompaña … Continuar leyendo

Claramente no se entienden las posiciones contradictorias del presente gobierno en lo referente al manejo del presupuesto alimentado con los dineros públicos que a todos de diferentes formas nos corresponde aportar para la financiación del Estado y de sus programas de gestión.  

Lo claro es que Petro y el equipo de trabajo que lo acompaña desde su alcaldía en Bogotá, llegaron a vivir sabroso, normal aspiración para toda persona, pero no con los recursos destinados para atender tantas necesidades como las que enfrenta el país, en zonas abandonadas, con grandes necesidades sentidas en materia de vías que amenazan a sus usuarios por inestabilidad de sus suelos, caso Chocó, igual allí, en La Guajira y otras regiones, la falta de agua potable, amén de tantas otras. Entre tanto, la presidencia se da el lujo de comprometer y gastar a su amaño gruesas sumas de dinero en eventos internacionales como arriendo de una casa por 5 días por $4.500 millones de pesos, más otros gastos por $2.100 millones, aparte del alojamiento, alimentación y desplazamiento de la delegación en Davos Suiza durante el llamado Foro Económico mundial, supuestamente para promocionar la marca país, lo que sumado a los ítems anteriores superaría los $9.000 millones. Esperemos los réditos económicos de tamaña inversión para el País y medir la relación costo beneficio.  

Imposible dejar de recordar la multimillonaria suma que le debió costar al País, la exagerada delegación que se llevó a Dubái recientemente para participar en la COP 28 sobre cambio climático, con 379 personas y su pabellón, a sabiendas que se trata tal vez del país árabe de más altos costos en materia de alojamiento, alimentación y demás actividades sociales y promocionales. Esto sin incluir los costos de desplazamiento. Por supuesto, tampoco se puede olvidar el reciente informe de la silla vacía en relación con los altísimos costos que al País le representa el mantenimiento personal, social y general de la primera dama, que sin ser funcionaria pública devenga de acuerdo con el citado medio la suma de $20 millones mensuales, todo por cuenta nuestra, aparte de su equipo de atención para arreglo personal, compañía, protección, desplazamientos y antojos que se le ocurran.  

En burocracia, apenas obvio recordar el Ministerio que le montó con sus amigos del Congreso a su fórmula en la vicepresidencia, con uno de los más altos presupuestos del actual gabinete, sobre lo cual, aún no se conocen resultados de gestión, aparte de dar trabajo y cumplirle compromisos a la titular del despacho con sus amigos, allegados y sostenerle un helicóptero privado para ir a donde le antoje.  

Todo esto ocurre en el gobierno del cambio que prometió austeridad en el gasto para supuestamente asignar recursos adicionales a la población y regiones que más lo estuvieran requiriendo, a un proceso de paz total que avanza, pero hacia atrás, a promover a Colombia como potencia de la vida con incremento de masacres, secuestro, extorsión, muertes por tragedias, consumo de drogas ilícitas, miseria y desnutrición. Para Petro parece más importante desplazarse por el mundo, que buscar y propiciar soluciones a tanto problema del país que preside.  


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