Siendo el eslogan que promueve la actual administración como “el gobierno del cambio”, lo adecuado es que se tratara de un cambio para el bien, pero infortunadamente la realidad hasta ahora demuestra todo lo contrario y en el manejo de los recursos públicos que aportamos los contribuyentes, con mayor razón pues de allí se desprende … Continuar leyendo
Siendo el eslogan que promueve la actual administración como “el gobierno del cambio”, lo adecuado es que se tratara de un cambio para el bien, pero infortunadamente la realidad hasta ahora demuestra todo lo contrario y en el manejo de los recursos públicos que aportamos los contribuyentes, con mayor razón pues de allí se desprende la eficiencia, transparencia, honestidad, pulcritud y efectividad de los demás sectores de gobierno.
Este campo financiero, se presenta como el más decepcionante del actual gobierno, pues hasta ahora Petro ha priorizado su imagen ante el mundo participando en cualquier foro internacional, más el bienestar propio y de quienes conforman su círculo más cercano, familiar, social o de gobierno, no por sus capacidades y su trayectoria técnico-administrativa, sino que se identifiquen con sus lineamientos ideológicos. Quien no lo esté sale del gobierno, de ahí la cantidad de cambios que ha hecho en su equipo. Para la provisión de cargos que no sean de su competencia, presiona a quienes corresponda convocando movilizaciones populares que generalmente terminan en desórdenes como las que promovió siendo candidato.
Sobre el tema de despilfarro de los recursos públicos, primero el montaje de un Ministerio para su fórmula vicepresidencial que cuenta con una nómina de 774 personas y un presupuesto de $500 mil millones, superior a otras carteras para retribuirle su apoyo y el de sus seguidores para la presidencia. Ministerio del cual no se conocen aún resultados concretos y cuyas funciones perfectamente podían ser asumidas por otras dependencias. Deben adicionarse los altos costos de movilización en helicóptero particular de la Ministra Francia Márquez y su esquema de seguridad, con recursos oficiales.
Segundo, el costo que para el País representa la financiación mensual de jóvenes comprometidos en asuntos delincuenciales para evitar que roben o maten. Tercero, lo que al País le costarán las 9 embajadas que reabrirá Petro, para lo cual fue designado en primera instancia Armando Benedetti, devengando sumas súper millonarias en la FAO lo que ha despertado razonables suspicacias frente a las denuncias hechas. No se entiende para que se abren unas embajadas que no han sido requeridas hasta ahora y menos en las difíciles circunstancias económicas que vive el País.
Graves e inaceptables las fuertes sumas de dinero gastadas por la primera dama Verónica Alcocer, en asuntos personales, incluidos maquillaje, peinado, peluquería y demás de su imagen, con estilista propia, desplazamientos internacionales, viáticos, según Petro para cumplir funciones oficiales como si se tratara de una funcionaria pública, lo que no está contemplado ni permitido en la legislación colombiana. En solo año y medio, se estima en más de $112 millones lo gastado por ella. Una figura que debiera desaparecer como ha sido propuesto.
Estos son algunos ejemplos. Ante esto, surgen interrogantes como estos ¿Para tanto despilfarro sería la reforma tributaria del año pasado y la que se anuncia para este año ? ¿Y también fue para eso el alto incremento de la gasolina en 60%, contra lo cual si no hubo movilizaciones populares?
Mientras tanto la Economía decrece y no se sabe de nuevas inversiones importantes en infraestructura para el país.
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