La historia cuenta sobre grandes hombres, con mente privilegiada y capacidades notables, que ven lo que otros no y dibujan en su pensamiento, aquello que nadie más consigue dimensionar. Son los soñadores, dotados de habilidades excepcionales, con alma noble y espíritu limpio, que han tenido la misión de acariciar en su imaginación, cosas que luego se convierten en realidad y sorprenden al mundo.
El más grande soñador de la historia reciente del Quindío, partió hacia la eternidad hace poco. Jorge Iván Echeverri Correa…
Por su sangre corría la templanza de la raza antioqueña, pues nació allí; sin embargo, su piel se fue pintando con los soles del Quindío y sus pupilas se fueron llenando con sus paisajes, hasta que su corazón —noble y generoso—, se colmó de amor por esta tierra y permaneció de esa manera hasta el final de sus días.
Era un privilegio encontrarlo al caminar, generalmente por la carrera 14, rumbo a algún trabajo o reunión, pues, como los triunfadores, siempre estaba en pos de una nueva meta, en toda ocasión hablaba de algún proyecto, siempre estaba acariciando una idea novedosa y tenía ese don excepcional de la palabra, por el que lograba contagiar el entusiasmo que lo habitaba ante cada iniciativa que se dibujaba en su pensamiento.
Fue Maestro por vocación, su placer era inspirar a otros —en especial a los jóvenes—, activarles la inquietud, ponerlos a volar en el firmamento de las ideas, conectarlos con su ilusión de un Quindío empresarial, próspero, colmado de oportunidades, pujante y emprendedor.
Se fue, porque los grandes trascienden pronto… porque ya había entregado demasiado de sí mismo y le llegó el momento de descansar… porque su papel en la historia de esta región había sido cumplido con lujo de competencias…
Se fue, porque el legado de su amor quedó grabado en su esposa y compañera, en sus hijos… porque su alma alcanzó un nivel tan alto, que ya estaba listo para mirar a Dios directamente a los ojos…
Un grande, de estatura mental y espiritual incomparable; un gigante, con inteligencia destacada y bondad a toda prueba; un ángel, de sonrisa inolvidable, con la generosidad suficiente para detenerse a compartir un saludo, motivar, celebrar los triunfos, admirarse con los avances obtenidos por otros.
Ni un viso de egoísmo, ni un trazo de individualismo, ni una gota de mezquindad… Solo amor, ternura, capacidad para el asombro, pureza, renovación, esperanza, integridad, disponibilidad para el servicio, entrega…
Jorge Iván Echeverri Correa, quedará para siempre en la memoria de todos nosotros, porque fue… El más grande soñador.
- Temas relacionados :
