Saltar al contenido

El reinventado

José Nodier Solórzano Castaño

viernes, 9 octubre 2020

COMPARTIR LA NOTICIA:

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

Álvaro Gómez Hurtado tuvo una vida lineal y dialéctica. Y fue un reinventado. Hace pocos días el exsecretariado de las desaparecidas Farc-EP, un grupo de ciudadanos acogido a la legalidad, levantó la pesada losa del silencio, y reconoció el asesinato de Gómez Hurtado. Hablaron los exguerrilleros después de casi 25 años de la muerte del … Continuar leyendo

Álvaro Gómez Hurtado tuvo una vida lineal y dialéctica. Y fue un reinventado.

Hace pocos días el exsecretariado de las desaparecidas Farc-EP, un grupo de ciudadanos acogido a la legalidad, levantó la pesada losa del silencio, y reconoció el asesinato de Gómez Hurtado. Hablaron los exguerrilleros después de casi 25 años de la muerte del líder y de un silencio que todos los días nos desconcertó y nos envileció. 

 El ocultamiento de un asesinato es una manera de escarbar, con diente cariado, la herida emocional de las familias víctimas. Por ello es importante, para especialistas en conflicto y leyes internacionales, la memoria viva.

Salieron de inmediato los enemigos jurados de la paz, los mismos, a denostar de la verdad y del gesto de los criminales. Saben que la verdad en algún momento llegará a ellos y no podrán, así tengan fuero y huyan entre las covachas de su conciencia, parar el magma ardoroso del recuerdo. 

Gómez Hurtado tuvo una vida lineal, decía, porque como buen hijo de su padre Laureano, inició su vida pública con el fanatismo cruel de sus ideas y prácticas. Su conservadurismo radical, católico y romano, nos llevó por sendas inimaginables de violencia e intolerancia política.

Mientras pintaba caballos en España, acogido por el tirano y homicida Francisco Franco, diseñó el esperpento del Frente Nacional, y logró con el aval de su padre, de los dirigentes conservadores y liberales, montar al país en un carrusel de alternancia, necesario al principio para aclimatar un sosiego relativo en las veredas, pero que luego se convertiría en el dulce envenenado, disolvente, de nuestra precaria democracia.

El Frente Nacional era un experimento útil para resolver el lío de armas, pero su permanencia ahogó la democracia, cercenó la movilidad política y social, excluyó a los campesinos y nos lanzó, sin dinámicas de diálogo, a la creación de guerrillas políticas que luego se enlistaron sin vergüenza en los ejércitos del narcotráfico. Una debacle humanitaria y moral.

Gómez Hurtado, sin embargo, dialéctico, mutó en un demócrata. Se reinventó. Lo hizo al final de su vida, cuando secuestrado por el M-19 en 1988, y después de una franca discusión filosófica con Carlos Pizarro León Gómez, el dirigente de izquierda, entendió desde su condición de humanista que era necesario desmontar la Constitución de 1886, fundar derechos para los ciudadanos e intentar, a través de la negociación, la reconciliación nacional. 

Logró, con Navarro Wolf y Serpa, hacer brotar la esperanza después de la promulgación de la Constitución de 1991. 

Gómez Hurtado enterró su sectarismo y permitió, con su valor de cambio, el resurgimiento de una ilusión colectiva. Propaló, con su lógica cartesiana y claridad, el Acuerdo sobre lo Fundamental y lapidó la corrupción, la misma práctica que su partido, caverna de negociantes, aún profesa al compartir el proyecto pútrido de la ultraderecha de Colombia.

Gómez Hurtado es un reinventado. Un hombre que supo leer los signos del horizonte. Los imparables nuevos tiempos de los derechos ciudadanos y de la paz.  

 


  • Temas relacionados :

junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930  
Noticias relacionadas