“Cuando la ignorancia envidia y critica, la inteligencia observa, escucha y se ríe”, lo leyó Rusbel Caminante, es una de las tantas explicaciones lógicas que se aventuró a esbozar sobre los motivos que impulsan a varios opositores al cambio y la manera del gobierno responder. Cierto Rusbel, declaró Juanita Lectora, aquellos no pueden aceptar que … Continuar leyendo
“Cuando la ignorancia envidia y critica, la inteligencia observa, escucha y se ríe”, lo leyó Rusbel Caminante, es una de las tantas explicaciones lógicas que se aventuró a esbozar sobre los motivos que impulsan a varios opositores al cambio y la manera del gobierno responder. Cierto Rusbel, declaró Juanita Lectora, aquellos no pueden aceptar que las reformas propuestas logren mayores beneficios sociales a los fijados por sus intereses. Como sentimiento oscuro, su envidia surge cuando las realizaciones, a pesar de la férrea oposición, las quisieran lograr ellos para ellos.
Juanita Lectora recordó al filósofo griego del siglo I d. C. Epícteto, quien afirmó que la envidia resultaba de uno compararse con los demás. Releyó un párrafo para aquellos opositores como lección para pensar sobre la envidia: Cuídate de, que viendo a alguien colmado de honores, o elevado a un gran poder, o floreciendo de alguna manera, cuídate de, repito, al ser llevado y seducido por tu fantasía, cuídate de, creerlo feliz. Excelente nota, afirmó Rusbel, pienso que el sentimiento envidioso que fundamenta las críticas opositoras se acrecientan al verificar que el gobierno los desbordó con acciones a favor del cambio.
Del latín “Mirar mal”, significado de envidia, expuso Rusbel, se siente con mayor rigor con aquellos que están al lado, el gobierno los conoce y con quienes espera transformar al país; sin embargo, la envidia se convierte en una forma íntima de odio. Con Santo Tomás comentó que los envidiosos intentan rebajar la reputación del otro, para sentir alegría por la desgracia de este, con base en difamaciones. Cierto Rusbel, con Epícteto afirmó Juanita que los males sufridos son consecuencia de las creencias erróneas sobre aquello que es verdaderamente bueno. Por ello, la envidia condena a quien la padece y puede ser letal para quien la inspira; al final son dos víctimas sin ningún beneficiario.
Juanita Lectora recordó aquel relato de dos ministros. La envidia de uno contra el otro obligó al rey a darle una lección: te recompensaré, le dijo el rey, pide lo que desees; sin embargo, le daré el doble al otro ministro. El envidioso no soportó ver a su compañero feliz, entonces pidió, “Señor, quiero que me dejéis tuerto”. Mensaje para los opositores que prefieren bloquear el cambio para perjudicar a los colombianos que lo necesitan, agregó Rusbel, porque la maldad de potentados, políticos y medios camina de la mano de la envidia que la genera.
“La envidia y el odio van siempre unidos, se fortalecen recíprocamente por el hecho de perseguir el mismo objetivo”, le leyó Juanita del escritor francés Jean de la Bruyere para afirmar que los opositores a las reformas envidian los logros propuestos, porque la felicidad de los pobres choca contra los intereses que defienden. En el fondo, adicionó Rusbel, odian el cambio porque no soportan ver satisfechas las necesidades económicas y sociales de millones de colombianos discriminados. Odian al gobierno porque pretende rebajar la alta concentración de la riqueza, recordó el grafiti, “Si la envidia pagara impuestos, muchos serían millonarios.”
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