Las grandes instituciones son como los barcos construidos de madera fina. Reciben las tormentas con la confianza puesta en su propia fuerza, se enfrentan a ella y la superan, manteniéndose a flote y llegando a buen puerto. La crisis mundial que afrontamos, ha puesto en jaque a muchos, ha llevado a la quiebra a un … Continuar leyendo
Las grandes instituciones son como los barcos construidos de madera fina. Reciben las tormentas con la confianza puesta en su propia fuerza, se enfrentan a ella y la superan, manteniéndose a flote y llegando a buen puerto.
La crisis mundial que afrontamos, ha puesto en jaque a muchos, ha llevado a la quiebra a un número enorme de empresas de todos los sectores y ha comprometido la sostenibilidad de muchas instituciones, por el cambio en las dinámicas y la disminución de ingresos, entre otros factores.
En el Quindío ha ocurrido también. Es dramático el número de empresas de todas las actividades y tamaños que han muerto, aumentando el desempleo y ahondando las problemáticas locales.
Sin embargo, todo momento de penumbra tiene en contraste una luz. En nuestro departamento, un ejemplo está en las instituciones de educación superior. Todas, sin excepción, se han convertido en faros, sobreviviendo con éxito, apoyando a sus estudiantes, creando nuevas alternativas para garantizar la educación desde ambientes virtuales, innovando, reforzando sus estrategias de retención estudiantil, entre muchas acciones que no solamente han preservado la vida institucional, sino que también han sido fuente de apoyo y esperanza para los estudiantes con dificultades.
En este contexto de incertidumbre, la grandeza se evidencia y por eso, la Institución Universitaria EAM le está proponiendo a la región y al país un significativo programa académico, para formar al talento humano que guiará los destinos de la actividad turística en muchos escenarios. ¿Por qué es tan importante esta iniciativa?
Primero. El programa de formación profesional en Hotelería y Turismo responde con pertinencia a las exigencias y tendencias de esta actividad a nivel mundial. Con un colectivo de expertos en la materia, conocedores de las dinámicas mundiales, ha consolidado un diseño curricular de vanguardia, que generará profesionales competitivos.
Segundo. Está concebido desde la práctica y el aprender haciendo, como debe ser la formación en este nivel, porque la teoría es importante como fundamento de las acciones, pero es la concreción de impacto sobre el contexto lo que determina la calidad y orientación a la excelencia de los procesos educativos.
Tercero. Abarca las áreas más relevantes, incluyendo escenarios de práctica en hotelería, gastronomía y turismo internacional, permitiendo a los estudiantes desde el primer día de formación, interactuar con la vida real, reconocer lo que ocurre en los casos cotidianos de la prestación de los servicios y la interacción con quienes los demandan.
Cuarto. Se sustenta en la bioseguridad, exigencia que ha llegado para quedarse. Garantizar la inocuidad de los espacios y la seguridad biológica de los turistas, es el máximo valor en este momento, donde el temor por la enfermedad y la muerte, han tendido un manto que de alguna manera ha cubierto todo lo demás y eclipsado en cierta medida otros factores de calidad en esta materia.
Quinto. Se propone en la modalidad de Escuela – Hotel, permitiendo una inmersión total de los estudiantes en la esencia de lo que es el turismo y generando un aprendizaje sustentado en la experiencia y el contacto con las demandas de la realidad.
Una visión de futuro amplia, ambiciosa, como muchas que han tenido los líderes de la Institución Universitaria EAM y en particular, Francisco Jairo Ramírez Concha y sus vicerrectores, que han aportado bastante en diversos escenarios del desarrollo regional. Tendremos gratas noticias de los egresados de este programa, que, como el ave fénix, surge con ímpetu desde las cenizas del miedo y la zozobra, para volar con altura y poderío.
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