En el arte hay preguntas a las que siempre volvemos, inquietudes que a lo largo de la historia se repiten porque no hemos logrado —ni lograremos— dar con una respuesta específica que logre permanecer válida y sin variaciones tras el paso de los años. En cada época, artistas y críticos vieron necesario reflexionar sobre su … Continuar leyendo
En el arte hay preguntas a las que siempre volvemos, inquietudes que a lo largo de la historia se repiten porque no hemos logrado —ni lograremos— dar con una respuesta específica que logre permanecer válida y sin variaciones tras el paso de los años. En cada época, artistas y críticos vieron necesario reflexionar sobre su oficio, su arte, por eso, encontramos un buen número de obras, algunas muy lúcidas, otras menos, en las que sus autores intentaron acercarse a una definición del arte.
No obstante, aunque son amplios los volúmenes que llenan las bibliotecas, al revisarlos, nos damos cuenta fundamentalmente de dos cosas. La primera es que nunca hemos conseguido un concepto o una idea que lo abarque todo sobre arte. Lo que persiste en todas las páginas que se han escrito sobre esto, es un aura de inespecificidad, una sensación de que lo que podamos decir sobre el arte siempre se quedará corto y la certeza de que esta es inaprensible. Y cómo no, el arte no responde a formas, manuales, conductas o instrucciones preestablecidas por lo que solo hallamos nociones, ideas pequeñitas y móviles que si bien, iluminan un poco el camino, no lo aclaran por completo.
La segunda es que, en buena medida, esos autores si bien han señalado ideas importantes para su época, seguramente algunas de ellas ahora son obsoletas porque la manera en la que leemos, la sensibilidad de una comunidad y las formas en las que se relacionan con el mundo se transforman según las condiciones históricas, económicas, sociales, políticas y culturales de cada momento.
Cada época tiene su propia definición del arte, el cómo se lee y en qué circunstancias transforma lo que entendemos por arte. Por eso, al revisar la historia vemos que hay géneros que aparecen y desaparecen, al igual que inquietudes, preocupaciones, temáticas, necesidades y formatos. Todo se transforma, todo cambia.
A rasgos enormes, el arte es un registro del parpadeo de nuestra existencia, los anaqueles que guardan la historia, las creencias, miradas, sensibilidades, sueños y realidades de hombres y mujeres de todos los rincones del mundo. En las obras de arte reside la riqueza de las personas porque en alguna medida, el artista crea/desnuda las maneras de ser humano, al mostrar sus preocupaciones, tragedias, contradicciones, miedos, absurdos, abismos, alegrías. El arte nos revela lo complejo y lo banal de la existencia. Tal vez por esto, para Huidobro el poeta es un “pequeño dios” supongo que, también por eso, para Borges el arte es como un espejo que “nos revela nuestra propia cara.”
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