Existen espacios para celebrar la lectura y el libro, entre ellos están las ferias del libro, que más que eventos, son encuentros culturales para invitar a la lectura, así como también, se exhiben y comercializan libros, se promocionan editoriales y se dan a conocer autores.
En general, una feria es un punto de encuentro para autores, lectores, editores, libreros y otros actores del mundo editorial y la cultura textual.
En Colombia los diagnósticos sobre el libro se enfocan principalmente en la comercialización, quedando allí las ferias del libro como uno de los principales canales de comercialización del libro, después de las librerías, las distribuidoras y las exportaciones, según las Estadísticas del Libro en Colombia 2024, informe generado por la Cámara Colombiana del Libro. Datos importantes que nos dan muestra del posicionamiento de las ferias en la cultura textual. Sin embargo, no conviene quedarnos solo con estos datos, pues también es importante explorar cómo las ferias del libro movilizan prácticas, imaginarios, sentidos y significados de la lectura, así como también visibilizar la apropiación de los vehículos de la cultura que son los libros, incluyendo otro tipo de textos como podcast, audiolibros, documentales, canciones, obras teatrales, entre otras.
La lectura no es solo una acción individual, sino también una práctica con dimensiones sociales e históricas importantes, por tal razón ver la lectura en el marco de la cultura textual y de una historia cultural del libro, nos muestra muchas más cosas, superando solo el dato de la comercialización o del número de libros leídos por año. Como práctica, la lectura nos muestra qué ocurre en diferentes épocas y comunidades, cómo ha sido la apropiación del libro, la relación con la educación, la producción de conocimiento en sus diferentes órdenes, hasta nos puede ofrecer interpretación de las decisiones éticas y políticas que como individuos y comunidades tomamos cotidianamente.
En este sentido, las ferias del libro adquieren un papel clave como prácticas sociales de lectura, al convertir el acto lector en una experiencia colectiva y contextualizada. La lectura está moldeada por su materialidad y entorno, y las ferias, al reunir libros, autores y públicos, crean espacios donde el texto adquiere significados compartidos. Estos encuentros culturales democratizan el acceso a la cultura, así como fomentan la diversidad de formatos y voces. Se promueve el diálogo y la apropiación crítica, se reivindica y revitaliza el hábito lector y se reconoce al libro como un artefacto social que construye sociedad. Así, las ferias del libro se consolidan como plataformas esenciales para preservar y enriquecer la lectura como práctica cultural viva y participativa, especialmente en épocas donde lo digital se ha convertido en una especie de amenaza que homogeneiza, uniforma y despoja las formas de la cultura textual.
En el territorio quindiano se ha logrado consolidar la Feria Internacional del Libro de Armenia y el Quindío FILAQ, como una de estas plataformas de encuentro para el fortalecimiento de la cultura textual en Colombia. Organizada por la fundación Letra Viva, en 2025 esta feria llega a su tercera edición, a realizarse en la ciudad de Calarcá entre el 3 y el 8 de septiembre. Un evento que promueve además una urgencia civilizatoria como es la biocultura y, la identidad territorial al resaltar lo biocultural en el corazón verde del eje cafetero, el departamento del Quindío. Este año la feria convoca la metáfora “Dentro de las semillas, el universo”. La FILAQ promociona la lectura como una siembra de imaginarios, palabras, historias, emociones, recuerdos, entre otras miles de razones para leer. Con el noble propósito de fortalecer nuestras prácticas culturales y sociales, la asistencia a esta importante feria es más que importante, es necesaria.
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