Saltar al contenido

Hemisferio a la medida

César Castaño

jueves, 8 enero 2026

COMPARTIR LA NOTICIA:

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

Hay ideas que, con el tiempo, se transforman en principios históricos y en herramientas para interpretar la política. La “Doctrina Monroe”, proclamada en 1823, y el “Destino Manifiesto”, popularizado en la década de 1840, son dos de esos conceptos que aún resuenan en el hemisferio occidental.

En 1823, el presidente estadounidense James Monroe lanzó un aviso a las potencias europeas: América debía permanecer libre de nuevas colonizaciones y los asuntos del continente debían decidirse por sus propios habitantes. Dos décadas después, en 1845, el periodista John L. O’Sullivan acuñó el “Destino Manifiesto”, según el cual los estadounidenses tenían el derecho y el “deber divino” de extender sus instituciones democráticas y protestantes por el continente, para que “[…] los Imperios del Atlántico y del Pacífico vuelvan a fluir juntos en uno”. Para O’Sullivan, esta misión no solo era inevitable, sino también justa y moralmente correcta.

Estas ideas no fueron simples discursos retóricos: sirvieron como marco para ambiciones geopolíticas y económicas. En su origen, la “Doctrina Monroe” tuvo un valor simbólico: expresaba la aspiración de una región independiente frente a Europa. Con el tiempo, ambas doctrinas evolucionaron y se emplearon para justificar expansiones territoriales, presiones diplomáticas e intervenciones, bajo el argumento de proteger intereses estratégicos, promover estabilidad o difundir valores considerados universales.

El “Destino Manifiesto” añadió otra dimensión: Estados Unidos estaba “destinado” —por la Providencia o por la historia— a expandir su influencia territorial y política, extendiendo su sistema de vida, sus instituciones y su autoridad, guiando la región según su modelo político y económico. Con ello se consolidó la noción de un “hemisferio a la medida” de Washington, que justificó anexiones, conflictos con México y desplazamientos poblacionales, con efectos que todavía se sienten hoy.

A comienzos del siglo XX, el “Corolario Roosevelt” —una adición a la “Doctrina Monroe” formulada por Theodore Roosevelt en 1904— legitimó la intervención directa en América Latina, afirmando que el hemisferio debía mantenerse “ordenado” según los estándares de Washington y que la potencia podía actuar como “policía” regional para prevenir desórdenes o proteger sus intereses.

Ciento ochenta años después del “Destino Manifiesto”, estas ideas no permanecen solo en la historia. Se revelan en debates contemporáneos sobre seguridad hemisférica, comercio, migración y recursos estratégicos. Declaraciones recientes —como las del presidente Trump en su discurso inaugural de 2025, donde habló de una nación “en crecimiento” que aumenta su riqueza, expande su territorio y lleva su bandera a “nuevos y hermosos horizontes”, incluyendo el espacio exterior y el control de rutas comerciales clave— recuerdan que la visión expansiva de 1845 sigue viva en el imaginario político estadounidense, adaptada a los retos presentes.

Comprender estas doctrinas permite iluminar las tensiones actuales entre soberanía, cooperación y presión externa. Nos recuerda que la autonomía regional no se garantiza con discursos ni arengas, sino con instituciones sólidas, diálogo constante y ciudadanía activa.

En definitiva, la “Doctrina Monroe” y el “Destino Manifiesto” son más que páginas de historia: funcionan como espejos del presente. La soberanía no es un concepto abstracto, sino un ejercicio cotidiano de decisión, responsabilidad y prudencia. Incluso en tiempos de incertidumbre y desafíos, los países de la región pueden —y deben— asumir la conducción de sus propios asuntos, fortaleciendo su capacidad de decidir colectivamente su destino.

 

Nota de pesar. Desde esta columna, quiero expresar mis más sinceras condolencias a mi buen amigo John Jairo Moreno Muñoz y a toda su familia por el reciente fallecimiento de su señor padre, el suboficial de ingenieros militares William Moreno Gil. ¡Descanse en paz!


  • Temas relacionados :

junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930  
Noticias relacionadas