Sin terminar de conmemorar y analizar las consecuencias y temas sin resolver del violento acontecimiento terrorista del Palacio de Justicia 40 años atrás, hoy de nuevo el país recuerda el otro, no menos trascendental y doloroso, esta vez por cuenta de la implacable fuerza de la naturaleza con 7 días de diferencia por la erupción del Volcán Nevado del Ruiz que sepultó al municipio tolimense de Armero y cobró la vida de unas 25.000 personas.
Se recuerda como una de las tantas tragedias anunciadas que ocurren, ante la falta de prevención oficial, no obstante observaciones de Ingeominas, hoy Servicio Geológico Nacional, con apoyo de sus similares de Italia y de Estados Unidos. En marzo de ese año 1985, la entidad instaló estaciones de monitoreo de la actividad sísmica y fumarólica del volcán, los científicos elaboraron mapa de riesgo que advertían sobre posibilidad de flujos de lodo que podían afectar a Armero y otras poblaciones.
Estos informes, según ChatGPT, fueron enviados a la Defensa Civil, Cruz Roja, el ejército, autoridades locales y nacionales, pero no se adoptaron las medidas preventivas hacia la integridad y protección de la población. Y aunque la Procuraduría adelantó investigaciones para determinar responsabilidad de autoridades por su imprevisión, nunca se llegó a nada concreto “por falta de pruebas” y la legislación vigente no contemplaba gestión del riesgo y prevención de desastres naturales.
Asuntos aún sin resolver de la tragedia de Armero para hacer justicia a los sobrevivientes y herederos de las víctimas: 1. Definición sobre legitimidad de propiedad de los terrenos del casco urbano, en buena proporción hoy ocupados por ganado y cultivos que han hecho desaparecer cantidad de cruces donde quedaron sepultados muchos de los cuerpos ante la imposibilidad de rescatarlos, lo que llevó a declarar el sitio como “campo santo”, ratificado por el Papa Juan Pablo II en su visita de 1986.
Al respecto el Congreso aprobó recientemente la ley 2505 que exalta el territorio del desaparecido Armero y lo declara “Bien de interés cultural de la Nación y al Volcán Nevado del Ruiz como patrimonio natural de la Nación, de la cual se espera que propenda por el fomento del turismo sostenible, respetuoso con la inclusión, el bienestar y la dignidad de las familias sobrevivientes, considerando que buena proporción de los terrenos son utilizados sin ningún control técnico ni protección.
- El caso de los cientos de niños y niñas rescatados que jamás regresaron a sus hogares de origen y sobre lo cual la Fundación Armando Armero ha encontrado más de 500 casos de menores entregados al ICBF, sin saberse finalmente su destino, con indicio de adopciones sin respeto a los procedimientos legales. Algunos han regresado buscando reconstruir su pasado y muchas madres siguen buscando a sus hij@s, proceso que debe contar con el apoyo oficial como modo de reparación a las graves fallas de omisión que exacerbaron el fenómeno natural. Al respecto, la Defensoría del Pueblo asegura que el Estado colombiano no sabe nada de las víctimas. Grave asunto.
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