Continúa incierto el camino hacia la anhelada y pretendida “paz total” bajo las estrategias lanzadas por el gobierno que todos quisiéramos arrojaran resultados positivos por el bien de nuestra Colombia. Los últimos hechos registrados hablan por sí solos y no es justo que las cosas sigan avanzando como van con la sola voluntad de paz … Continuar leyendo
Continúa incierto el camino hacia la anhelada y pretendida “paz total” bajo las estrategias lanzadas por el gobierno que todos quisiéramos arrojaran resultados positivos por el bien de nuestra Colombia.
Los últimos hechos registrados hablan por sí solos y no es justo que las cosas sigan avanzando como van con la sola voluntad de paz del gobierno, pues mientras negocian, la respuesta de la insurgencia es con motocicletas bomba contra la fuerza pública con un militar muerto, otros heridos, como ocurrió este viernes en El Plateado Cauca al igual que en Jamundí donde se registraron 4 esta semana, con una mujer lesionada. En nueva “reunión de paz” en Venezuela con el ELN, éstos anuncian paro armado indefinido en tres regiones del Chocó. ¿Quién entiende esto? Toda esa situación tiene necesariamente que minar la confianza de la población en la institucionalidad.
Proceder a eliminar de raíz unos comandos de acción conjunta creados en el año 2003 como parte de la política de seguridad democrática durante el gobierno de Álvaro Uribe con excelentes resultados, cuando las condiciones de orden público se encuentran tan deterioradas en diferentes regiones, como el propio Mindefensa lo ha reconocido, con el aumento del secuestro en un 70 %, la extorsión en un 30 %, 1972 menores reclutados, 151 líderes asesinados este año, 62 masacres con 212 víctimas, no tiene sentido y más pareciera un favorecimiento hacia los grupos al margen de la ley. Tampoco la decisión de solicitarle a la Fiscalía el levantamiento de once órdenes de captura para cabecillas del ELN de Comuneros del Sur incluida la del máximo jefe del grupo HH, organización con la cual venían congeladas las negociaciones por las continuos ataques tanto a la población civil como a la fuerza pública pese a los acuerdos bilaterales de cese al fuego.
No se puede dejar pasar por alto el informe de inteligencia revelado por Caracol Televisión previo a la COP16, según el cual 17.000 hombres alzados en armas que tiene el país controlan 325.000 kilómetros cuadrados, incluyendo áreas del Valle del Cauca, quienes actúan en 29 departamentos de los 32 que tiene el país, en 455 municipios y en 9.500 veredas. Un Estado de facto que absorbe un Estado de derecho. Se reduce la soberanía nacional con la pérdida de territorio que va pasando a manos de la delincuencia organizada.
Antes de eliminar los comandos de acción conjunta, se supone que el gobierno debió considerar la situación actual de orden público, como evolución de las amenazas y aplicarles un enfoque intermedio que pudo conducirles hacia una reforma o reestructuración que le impidiesen al país perder las capacidades cruciales de acción en zonas estratégicas o conflictivas, mediante la mayor coordinación entre sus fuerzas Armadas como era uno de sus principales objetivos en la lucha contra los grupos armados ilegales de narcotráfico, minería ilegal y otras actividades criminales. Es ilógico que el gobierno persista en las mismas estrategias de un proceso claramente fallido hasta ahora de paz total.
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