Los usuarios de la EPS Sanitas intervenida por la Supersalud desde abril pasado fuimos sorprendidos el pasado 2 de diciembre con el cambio de operador para la entrega de medicamentos que estaba a cargo de Cruz Verde al pasar a cargo de Disfarma con un solo punto de entrega en cada una de las capitales … Continuar leyendo
Los usuarios de la EPS Sanitas intervenida por la Supersalud desde abril pasado fuimos sorprendidos el pasado 2 de diciembre con el cambio de operador para la entrega de medicamentos que estaba a cargo de Cruz Verde al pasar a cargo de Disfarma con un solo punto de entrega en cada una de las capitales del Eje Cafetero.
Algo que ha generado tremendo caos de atención por la natural congestión resultante al concentrarla en su población potencial (205.000 usuarios) sin una planificación, organización y mínima capacitación del personal auxiliar de empleados, tal como me enteré de labios de una de las empleadas de la empresa al tratar de justificar la tardanza por parte de algunos de sus nuevos compañeros de trabajos.
Es que pasar de un día para otro de estar siendo atendidos entre cuatro o cinco puntos diferentes por Cruz Verde, con la posibilidad de agendarse previamente a través de una aplicación vía internet para el día, hora y sitio que más se ajustara al paciente, para tener que ir a someterse a los tumultos de personas, a las filas para conseguir un turno, luego esperar largas horas para atención y finalmente correr el riesgo que sí le entregaran todos los medicamentos no es para nada agradable.
Una situación más de dudas acerca de lo que está sucediendo con esa cacareada intervención de la Supersalud a varias EPS incluida Sanitas que ha sido considerada de las mejores del sistema. Ojalá este caos que perfectamente se pudo evitar o al menos minimizar con mejor planificación mediante un proceso de transición entre los dos operadores, se empiece a normalizar en el mínimo tiempo posible, subsanando las fallas, comenzando por la atención prioritaria a las personas más vulnerables que en el momento son quienes más están padeciendo los rigores de esta situación. Por supuesto, la normalización debe ser mediante la instalación de otros puntos de atención en sitios estratégicos.
Y a propósito de medicamentos, preocupante el nuevo proceso de insolvencia al que ingresó Audifarma, otra de las principales proveedoras de las EPS y aunque no significa que suspenda sus servicios, si entra en un estado de alerta del que ojalá logre recuperarse en poco tiempo por el bien del sistema.
Cuando se supone que una intervención debería aportar mejoras sustanciales a un proceso, para el caso de la salud lo que ha hecho es todo lo contrario. Es el sentir general de los pacientes que a diario lo sufren. Por fortuna no le fue aprobado el retiro del sistema a la EPS Sura que con Sanitas y la Nueva EPS han figurado en los primeros puestos de atención. Estas dos últimas, desde su intervención por la Super ya sabemos lo que ha pasado, pues el gobierno con su famoso chu chu chu ha buscado por todos los medios imponer su caprichosa reforma, quebrando destruyendo y generando caos, así ponga en riesgo la salud de todos los colombianos, que es lo que está consiguiendo.
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