Para los que amamos esta ciudad y hemos tenido el privilegio de presenciar sus momentos: el desarrollo urbano, el centenario y sus obras (como el estadio y el coliseo del Café, entre otras), la reconstrucción posterior al terremoto y el surgimiento de nuevos barrios (en la mitad de los escombros), la llegada del programa Ciudades … Continuar leyendo
Para los que amamos esta ciudad y hemos tenido el privilegio de presenciar sus momentos: el desarrollo urbano, el centenario y sus obras (como el estadio y el coliseo del Café, entre otras), la reconstrucción posterior al terremoto y el surgimiento de nuevos barrios (en la mitad de los escombros), la llegada del programa Ciudades Amables y sus oportunidades de progreso urbanístico, además de los orgullos en el arte y el deporte, los logros en educación, como el mejor resultado en Icfes, obtenido por Santiago Camacho, estudiante del CASD que en 2009, estremeció el alma cuyabra con su triunfo… Mágicos momentos ha tenido la bella Armenia y los que hemos podido experimentarlos, hemos sido felices con ellos.
También instantes aciagos protagonizados por hechos de corrupción y fallas en la gestión de lo público, que han generado destituciones, sanciones y privación de la libertad, lo cual debe confrontarnos, pues algo hemos hecho mal en política y las consecuencias han sido devastadoras. Hemos de aprender de los errores cometidos para comprometernos más con el destino de nuestra tierra y hacerlo mejor la próxima vez, en el único lugar desde el cual podemos generar un cambio verdadero: las urnas.
Con sus momentos de gloria y de vergüenza, con los instantes en que el triunfo nos abraza y también con aquellos en los cuales las secuelas de los desaciertos nos agobian, hemos ido construyendo la historia, siempre con lo que ha forjado nuestra identidad: el arraigo a la tierra, pues somos muchos lo que tenemos el alma sembrada en este lugar de temperatura perfecta… Muchos más los que sonreímos ante lo bueno y ensombrecemos la mirada cuando algo malo ocurre.
Después de 132 años, hemos consolidado una ciudad progresista, bella y cordial.
Como en la música, 7 notas son la clave, para que podamos dejar atrás el pasado luctuoso que la corrupción forjó y construir unidos un porvenir más promisorio.
Primero. La ética como imperativo. Nuestro grave mal ha sido la corrupción, nos ha hecho un daño tremendo, a nivel fiscal y moral. Requerimos que nuestros líderes sean honorables y administren con transparencia todos los asuntos.
Segundo. El empleo como prioridad. Muchos problemas tienen su raíz en la desocupación y la pobreza, nuevas fuentes de trabajo son un principio de solución
Tercero. La atención a la malla vial. Se ha avanzado en competitividad y es un logro, sin embargo, un factor que requiere intervención es la infraestructura vial, esencial para el turismo y el desarrollo empresarial.
Cuarto. El sano ejercicio de la política. Es necesario dejar atrás malas prácticas que se han evidenciado y retornar a los valores de la democracia: participación, honor, transparencia… que los más capacitados e idóneos ocupen las dignidades públicas y el foco de todos sea la ciudad, más allá de vanidades y envidias.
Quinto. La proyección de un desarrollo industrial sostenible. Tenemos grandes potenciales en la economía: tecnología, agroindustria y café, entre otras. Podemos forjar nuevas empresas con innovación y sostenibilidad.
Sexto. El fortalecimiento de la conectividad. No solo aérea y terrestre, sería interesante y oportuno volver al tren…
Séptimo. Ciudadanía activa y sentido de pertenencia. Lo que más necesita Armenia es el amor de los cuyabros, representado en obras.
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