Que interesante debatir sobre los límites de la democracia, para precisar a qué hace referencia ese pastor de marras Alfredo Saade incondicional y al parecer uno de los hombres más cercanos a Petro, quien esta semana le sugirió cerrar medios de comunicación asegurándole que “el exceso de democracia perjudica al gobierno”, lo que seguramente a … Continuar leyendo
Que interesante debatir sobre los límites de la democracia, para precisar a qué hace referencia ese pastor de marras Alfredo Saade incondicional y al parecer uno de los hombres más cercanos a Petro, quien esta semana le sugirió cerrar medios de comunicación asegurándole que “el exceso de democracia perjudica al gobierno”, lo que seguramente a él no la disgustaría hacer.
Es claro que un sistema democrático inspirado en valores éticos y ante todo en la libertad y dignidad del ser humano, no debería contener barreras más que las contenidas en los derechos y deberes de los ciudadanos que deben ser respetados como principios fundamentales.
Hasta la saciedad se ha repetido que el papel de la prensa es dar a conocer los acontecimientos que a diario se registran en cada región, población, país y esto desde luego incluye a quienes en primera instancia los lideran como son sus gobernantes, dirigencia dentro del sector privado y demás sectores de la comunidad. No es necesario incurrir en detalles al respecto. Por tanto, si un gobierno, institución o sector privado se perjudica por las críticas o publicaciones de prensa, no necesariamente es culpa o responsabilidad del medio ni del periodista o comentarista que las emite, sino de quienes las generaron. Otra cosa, es que lo publicado no corresponda a la realidad, en cuyo caso la institución o persona afectada está en todo su derecho de acudir a las herramientas que la ley le otorga para que le restituyan sus derechos de acuerdo con la afectación de que haya sido objeto, incluyendo la posible indemnización a que haya lugar por los daños y perjuicios en que haya incurrido, llevando las acciones hasta las instancias civiles y penales correspondientes de acuerdo con los posibles daños generados. Pero serán esas autoridades, una vez evaluadas las pruebas correspondientes las que, de acuerdo con los procedimientos establecidos en la ley las que lo hagan y no otras, por ser nuestro país un Estado democrático de Derecho.
Ojala la reunión que esta semana sostuvo el presidente con la junta directiva de la FLIP, sirva efectivamente para limar en buena forma las continuas asperezas que ha sostenido durante su mandato con la prensa y en vez de atacarla por informar sobre sus errores en el ejercicio de su mandato, atienda mejor las sugerencias hacia el mejoramiento de su gestión en estos escasos 23 meses que le restan. Que efectivamente esta idea de establecer una instancia reguladora como especie de órgano civil sirva como “instancia ética” del periodismo y no corresponda a una especie de tribunal, sino figura de consultorio ético, sobre lo cual aún al parecer quedaron dudas sobre el tapete.
Es de reconocer que mientras el periodismo esté conducido por seres humanos y que además cuenten con la influencia de tantas ideologías radicales, siempre se prestará para que sea afectado por todo tipo de contaminantes para los cuales igual la democracia también contará con antídotos con el fin de que la ética prevalezca sobre la tiranía y la dictadura.
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