El gremio caficultor colombiano adelanta justa lucha que le permita recuperar en la proporción apropiada, las buenas condiciones que, en tiempos pasados de crisis en otros sectores de la economía, les brindó importante aporte para su recuperación con el cultivo de mayor trascendencia y tradición con que cuenta Colombia ante el mundo.
Es necesario insistir y plantear con decisión al gobierno y opinión pública el panorama presente, con la esperanza que algún día log el eco necesario en la instancia oficial con soluciones concretas, no con migajas y hacia unas pocas regiones. Óscar Gutiérrez Reyes, director de Dignidad Agropecuaria colombiana en entrevista al periódico Agricultura y Ganadería reitera la radiografía del sector en el presente y las perspectivas que se vislumbran si no se logra el salvavidas requerido de parte del sector gubernamental.
Sobre precios es evidente la desbandada desde finales del primer semestre del año pasado, cuando bajó de US 2,50 a 1,80, con el agravante que el dólar de casi $5.000 bajó a $3.900 en promedio que hoy mantiene. El ingreso para el productor bajó 25 %, mientras los costos de producción, insumos, mano de obra, recolección, mantenimiento, más los generados por el cambio climático con mayor crecimiento de broca, roya, grano veraneado y el grano al no recibir suficiente agua se vuelve pasilludo, de menor calidad, tamaño reducido, con precio por debajo de $1.450.000 se elevaron en mayor proporción. Al recibir menor ingreso, al caficultor se le imposibilita pagar sus deudas, asumir debidamente los costos de mantenimiento del producto y renovar.
Las medidas tomadas por el gobierno son demasiado pírricas, no cubren las necesidades sentidas de los caficultores, no impactan. Sobre los 540.000 productores identificados en el País, solo aspiran a atender 86.000, según el gobierno, los que han tenido mayor afectación climática y cubrir solo un 10% del área sembrada en café. La inversión aproximada de $50 mil millones para este plan limitado, deja por fuera a la mayoría de la caficultura.
Adicionalmente se ha generado problema generacional para relevar a los adultos, pues los jóvenes no quieren estar en el campo, prefieren buscar mejores oportunidades en las ciudades.
Soluciones: Resolver deudas con condonaciones, liberación de intereses, crédito de fácil acceso, intereses subsidiados sin tantas restricciones casi inaccesibles para la mayoría. Corrección del precio mediante la utilización del Fondo de estabilización de los precios del café, nutriéndolo y poniéndolo al servicio de los productores para los momentos de crisis. Resolver el problema de la fertilización, abono y renovación que se estima en 80.000 hectáreas/año para mantener producción que permita atender el mercado externo. Increíble que el año pasado se trajeron 2 millones de sacos de café del extranjero, de bajo precio, pero menor calidad, mientras el colombiano de gran calidad está en unos $25.000/lb. Fortalecer las Cooperativas que garantizan la compra del café al precio oficial diario. Estimular a la juventud para que regrese al campo, con programas concretos y atractivos para ellos. Prestar mayor atención a la caficultura.
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