Saltar al contenido

La historia nos redime

José Nodier Solórzano Castaño

viernes, 29 octubre 2021

COMPARTIR LA NOTICIA:

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

Lo conocí hace treinta años en un apartamento del norte de Bogotá. Hablaba casi siempre de literatura, y allí noté su afición por Vladimir Nabokov. Al escucharlo me llamaron la atención dos maneras suyas de abordar la canoa bamboleante de la conversación: subía a ella con el desparpajo de quien sabe quién es y qué … Continuar leyendo

Lo conocí hace treinta años en un apartamento del norte de Bogotá. Hablaba casi siempre de literatura, y allí noté su afición por Vladimir Nabokov. Al escucharlo me llamaron la atención dos maneras suyas de abordar la canoa bamboleante de la conversación: subía a ella con el desparpajo de quien sabe quién es y qué quiere, con una seguridad personal que para mí era una especie de afrenta. Yo era, soy, un ser intranquilo y contradictorio. Él no: mantenía en su cuerpo una seguridad condicionante. 

También aprecié de inmediato que hablaba en términos de parábolas o de sentencias, como si la sabiduría personal brotara de una glándula que secretara palabras sensatas. Nunca entendí, y aún no lo hago, su veneración por un expresidente de Colombia, un tipo ingenioso y rico que al final había sido un fraude para los colombianos. 

Casi dieciséis años después me lo encontré de nuevo, y entendí su importancia para el Quindío. Era y es un intelectual y un ejecutor de ideas ambiciosas, necesarias para una comarca dominada, con trampas, por dirigentes gremiales y políticos profesionales. Escribía en La Crónica del Quindío contra el clientelismo y trataba de convencer a sus conciudadanos de la importancia de leer y hacer libros de historia, y de intentar repatriar el tesoro Quimbaya. 

Cuando ya llevábamos cerca de cuatro años de iniciar los ciclos pedagógico, cinematográfico y literario del Encuentro Nacional de Escritores, fue un militante de esa idea. Con su ayuda pudimos avanzar en volver visible el proceso educativo y sus manos han sido muy útiles en todos los tiempos.

Ya saben algunos que hablo de Jaime Lopera Gutiérrez, un hombre proactivo y a veces controvertido para otros, pocos, malquerientes. Como todo en provincia, donde al sembrador se le hostiga con la piedra filosa de la envidia. 

Ángel Castaño, en una reseña, escribió: “Lopera Gutiérrez no es el fundador de la Academia de Historia del Quindío, pero sí quien en más oportunidades ha ocupado su presidencia. Bajo su conducción, la Academia de Historia del Quindío se ha profesionalizado: sus investigaciones pasaron de la recopilación de la anécdota al estudio de documentos y a la producción intelectual sistemática. Esto queda demostrado con la edición, bajo la supervisión de Lopera Gutiérrez, de los seis primeros tomos de historia del Departamento, publicados por la Gobernación, la Universidad del Quindío y la Biblioteca de Autores Quindianos”

Sus libros de autoayuda espiritual ya son leyenda en varios países, publicaciones hechas con su esposa Martha Inés Bernal Trujillo. Escribe cuentos breves y su pasión es la lectura y escritura de textos literarios.

Mayra Alejandra Ovalle, y el equipo de muchachas y jóvenes organizadores del Encuentro Nacional de Escritores, han propuesto la creación de la Biblioteca de autoras y autores Jaime Lopera Gutiérrez. Un merecido homenaje a un escritor idóneo, a un quindiano cabal y a un buen hombre.

Las jóvenes creen aún que los libros, y en particular la historia y sus gestores, nos redimen. Persiste la esperanza. 


  • Temas relacionados :

junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930  
Noticias relacionadas