El pasado domingo 19 de octubre, se cumplieron las elecciones a los consejos municipales de la juventud, con una muy baja participación de jóvenes, cerca del 14 por ciento del total del censo electoral habilitado para votar a pesar del acompañamiento y presencia de partidos tradicionales y algunos emergentes.
Esta es la segunda jornada democrática que involucra de manera directa a jóvenes de entre 14 y 28 años, y aunque no hubo la participación que se esperaba, es evidente que, la actividad sirvió como punto de partida para las elecciones al congreso y las dos vueltas presidenciales del próximo año. Tal vez con eso en mente el Registrador Nacional Hernán Penagos, puso en practica algunos elementos para la seguridad de la identificación de electores, con el propósito de garantizar la ciberseguridad electoral, en especial en lo relacionado con la transmisión de los datos de las urnas en el preconteo, lo que se convierte en un paso sólido en la estructuración y planificación tecnológica de las próximas elecciones legislativas y a la presidencia de la república. Sin embargo, la jornada electoral del pasado domingo sirvió para medir con claridad dos aspectos asociados a esas dinámicas democráticas, que si bien son distintas entre sí, son determinantes para el fortalecimiento de la democracia: de un lado la registraduría pudo articular nuevas y más avanzadas tecnologías de protección ante los ciber delitos contra el sufragio; y de otra parte el fortalecimiento de los ejercicios electorales, que, a pesar de la baja participación de los jóvenes, permitió evidenciar la necesidad de impulsar y promover las elecciones de los consejos locales de juventud, porque es evidente que sirven como catalizador de la democracia en el País. En ese contexto, surge una preocupación generalizada como resultado de la poca presencia activa de jóvenes en las elecciones a los consejos municipales, lo que se convierte en un claro desafío democrático. Es así, como se puede concluir que, una de las principales razones de la baja participación en la jornada electoral, es la falta de pedagogía y socialización de ese tipo de dinámicas sociales. Muchos jóvenes no tienen claro cómo funciona el proceso de elección de los consejeros juveniles, ni cuáles son los beneficios reales que pueden recibir por su participación en estos espacios políticos, como tampoco conocen cuales son sus funciones. El otro componente es, la desconfianza en las instituciones políticas y sus gobernantes; debido a que, los jóvenes ven en los partidos políticos y en algunos actores del gobierno, muestras de corrupción y abuso de poder; factores estos, que podrían estar contribuyendo a la baja participación, pues ellos fácilmente pueden pueden sentir que sus inquietudes no son escuchadas, y que su participación no tiene un impacto real en la toma de decisiones de políticos, gobernantes y de quienes tienen el poder delegado por los votantes. Aunque aparentemente, esa baja participación no representa mayores inconvenientes; si podría quitarle legitimidad, a los representantes electos para incidir en las decisiones en sus territorios. Es urgente incrementar la pedagogía y socialización del proceso electoral, como un primer paso de solidez democrática.
- Temas relacionados :
