“El gol debe ser un pase a la red”, frase de César Luis Menotti con la cual Rusbel Caminante recordó a la que denominó la niña del nueve aquel domingo 20 de julio pasado con motivo del Turn und Sport Gemeinshaft -Torneo y Deporte en Comunidad -Múnich 2025.
Participaron diez equipos con niños entre 10 y 11 años. Juanita Lectora estuvo de acuerdo con Rusbel porque en el segundo partido surgió aquella niña para ganarlo con su gol. Su equipo el SV ZAMDORF celebró la acertada manera de desmarcarse, aprovechar la oportunidad y la innata técnica para hacer que el balón acariciara la red.
Rusbel Caminante admiró no solo la forma de entender el juego, buscar espacios, anticipar movimientos y crear oportunidades de gol, también por ser la única niña del equipo y torneo. Excepto un equipo femenino, los demás lo conformaban niños. Rusbel agregó que su nieto del equipo TSG POING ganó 5-0 el primer partido. Después del quinto juego quedaron eliminados por penales, uno de los cuales lo convirtió aquella niña. Al final el equipo de él logró la medalla de bronce.
Juanita Lectora detalló el campus amplio, moderno y con varias canchas donde se disputaban encuentros de otras categorías. Las familias acompañaron a los niños jugadores y sus arengas sobresalieron por encima de los gritos e indicaciones de los entrenadores. Los 10 equipos desfilaron hasta la carpa de los organizadores, asintió Juanita, quienes anunciaron por los parlantes a cada equipo para ser saludados y con aplausos demostraron la amistad de sentirse enemigos de torneo pero amigos del fútbol.
A Rusbel Caminante le pareció que aquella niña era más rápida con el balón en los pies, valoró su capacidad para dejar sobre la grama a varios contrarios con un solo movimiento y soportar la presión de los defensas. Expuso que el talento de la niña dependió de su inspiración y su esfuerzo lo aplaudió dada su integración al equipo. Ayudó a defender, abrió espacios para otros compañeros, en definitiva supo jugar para los demás al notar que la respetaban y querían.
Juanita Lectora comparó aquella manera de jugar con los niños colombianos pobres que corren tras todo lo que se parezca a un balón, sufren y solo ríen cuando ganan el partido. Sueñan con llegar a la primera división de su equipo querido y jugar en el exterior para salir de la pobreza. Aquella niña, aseguró Juanita, pertenece a otro mundo sin problemas básicos insatisfechos y a pesar de su físico delgado y mediana estatura llevó al equipo a subcampeón con 5 goles.
Aunque perdió la final por penales, comentó Rusbel Caminante, anotó el que le correspondió con la tranquilidad de veterana, sorprendió su confianza y concentración para patear y capacidad para medir la presión por el ambiente tenso y necesidad de ganar. Al final del torneo, mientras entregaban las medallas correspondientes, ante la consulta de algunos asistentes Rusbel y Juanita respondieron al tiempo sin lugar a dudas que la mejor jugadora fue la niña del nueve.
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