Leyendo esta semana en este diario sobre el funcionamiento de las Juntas Administradoras Locales, sus actividades adelantadas, las sesiones realizadas y el costo que le ha representado a la ciudad de acuerdo con lo dispuesto por la administración de reconocerles honorarios y seguridad social a sus integrantes por asistencia a las reuniones, encuentro cierto paralelo … Continuar leyendo
Leyendo esta semana en este diario sobre el funcionamiento de las Juntas Administradoras Locales, sus actividades adelantadas, las sesiones realizadas y el costo que le ha representado a la ciudad de acuerdo con lo dispuesto por la administración de reconocerles honorarios y seguridad social a sus integrantes por asistencia a las reuniones, encuentro cierto paralelo con organismos que en Australia operan en las localidades comunitarias de sus ciudades bajo el nombre de councils o consejos en español.
Aunque la concepción legislativa y operativa es diferente, sería bien interesante que se analizaran los mecanismos que permitieran un acercamiento al modelo que con tanto éxito se aplica en el caso australiano, como una contribución eficaz para el buen funcionamiento de las áreas que tanto en ese caso como el nuestro, están directamente relacionadas con la misión que a ellas están encomendadas, en particular en materia de movilidad (tránsito y estacionamientos) que representan en nuestras ciudades un verdadero caos como bien lo sabemos ante la falta de cultura de nuestros conductores y la ausencia de personal suficiente de control.
En salud pública, representan un buen soporte para que los ciudadanos acudan y obtengan mejor y oportuna atención por parte de los diferentes organismos prestadores del servicio, de acuerdo con la normatividad vigente. Igual en el manejo de animales y mascotas, desempeñan una labor interesante. También en infraestructura comunitaria, desarrollan labor trascendental para el cuidado de caminos, puentes, desagües, bibliotecas, parques, zonas de recreación y espaciamiento con un mantenimiento impecable. En fin allí, son un gran soporte para la implementación de una cultura ciudadana que se refleje en unas ciudades más organizadas y disciplinadas, lo cual para nuestro caso no sería fácil pero tampoco imposible, si se van generando las herramientas y estrategias apropiadas con tal finalidad.
Es de anotar que los councils en Australia, cuentan con su propio presupuesto, resultante en gran parte de las mismas gestiones que adelantan. Bien valdría la pena que se estudiara esta alternativa con todas las implicaciones legales, constitucionales, financieras, operativas y sobre todo las bondades que conlleva.
El caso es que, si acá se está destinando una importante suma de dinero en esta Juntas Administradoras Locales, acudiendo de buena voluntad a las diferentes entidades que hoy atienden acciones como las relacionadas, igual sería importante que la ley les otorgase adecuadas herramientas y recursos generados también de su propia gestión, para que puedan presentar resultados más efectivos de su trabajo. Que no solo sea pedir que otros hagan, sino que puedan hacer con mayor eficiencia lo que en sus campos registra hoy tantas falencias. Modelos como el expuesto de Australia con tan excelentes resultados, demuestra que desde que haya voluntad y deseos de acertar y hacer bien las cosas, todo es posible. Y es que analizando bien el numeral 5 de las funciones que hoy tienen asignadas las JAL, “ejercer las funciones que les deleguen el Concejo y otras autoridades locales”, deja abierta la viabilidad de buscar mayor funcionalidad y efectividad con la operación de estos organismos como queda propuesto.
PD. Interesante hoy la reflexión del evangelio de San Lucas en el pasaje de Jesús con las hermanas Marta y María, que deja clara la necesidad de distinguir entre las relaciones de reflexión, contemplación y análisis, de las de ejecución, indispensables y no menos importante cada una en toda organización, siempre en igualdad de dignidad, respeto y reconocimiento ante los ojos de Dios.
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