Son evidentes los desafíos relacionados con la lucha para combatir la inseguridad ciudadana, el desempleo y la urgente articulación de programas sociales, que deben enfrentar sus gobiernos los doce alcaldes de los municipios quindianos y el gobernador del Departamento, Juan Miguel Galvis Bedoya; con una particularidad y es que, este departamento se ha convertido con el paso de los años en ruta internacional del narcotráfico.
Pero además Quindío al igual que el resto del país, registra enormes vacíos en lo relacionado con la seguridad de sus habitantes, fundamentalmente por el crecimiento exponencial de delincuentes de nacionalidad extranjera, quienes en su mayoría son extremadamente violentos con sus víctimas, a las que casi siempre primero agreden y después le hurtan sus objetos de valor, esa percepción de inseguridad y de vulneración de la comunidad es uno de los aspectos más importantes en la agenda de los mandatarios en este año que está a punto de comenzar, en especial porque la actividad turística, al igual que las dinámicas económicas, sociales y productivas se ven amenazadas. Y es que, el desempeño de estas administraciones, demanda grandes esfuerzos y sólidas estrategias encaminadas a la disminución de los índices de desempleo en este departamento, donde cada día crece la informalidad y la denominada economía del rebusque; sin dejar de lado el distanciamiento evidente del presidente Gustavo Petro, con gobernantes y gran parte de la dirigencia política regional, lo que requiere con urgencia la construcción de alianzas que permita la canalización de recursos, para que la ejecución de proyectos y obras necesarias para el Quindío no se queden en anuncios mediáticos; por fortuna y al parecer, así lo han entendido los alcaldes quienes aceptaron la invitación de la Cámara de Comercio, para concertar puntos comunes que permitan el fortalecimiento del territorio, pues es claro que, las discrepancias entre los mandatarios y las tensas relaciones con los congresistas quindianos, son obstáculo e impedimento para la ejecución de programas realmente representativos para este departamento, el cual contrario a los anuncios desproporcionales de inversiones que claramente no se cristalizan, y por el contrario sumen en una desesperanza a los quindianos; evidenciando que, lo que se necesita ahora es el trabajo aliado, mediante estrategias de los doce alcaldes con el mandatario Galvis Bedoya, que garantice el bien común el cual está asociado a la seguridad, educación, salud, conectividad y acceso a las tecnologías de la comunicación, para alcanzar un desarrollo sostenible en coherencia con el medio ambiente. Igualmente deben tener en cuenta los actuales gobernantes es que, el departamento del Quindío posee todo lo necesario para convertirse en una gran despensa agrícola, por lo que las vías terciarias son prioridad para los campesinos y habitantes de las zonas rurales. En tal virtud, las relaciones cordiales que se están construyendo entre los alcaldes y gobernador, tienen que perdurar, pero además los tres congresistas y los once diputados deben extender la mano amiga para trabajar unidos por el Quindío, pues el pésimo ejemplo de los gobernantes del periodo anterior no se puede repetir; este departamento merece mejor suerte y mayor voluntad política.
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