Hace poco La Crónica del Quindío lideró un foro académico denominado “Calidad en la educación, un compromiso entre el Estado, familia, instituciones educativas y sociedad”, lo que se buscaba con esa jornada era la identificación de debilidades, vacíos y desafíos que tiene la educación en la actualidad, especialmente la formación superior.
Fue, sin duda, un intercambio de reflexiones muy interesante, pues los rectores de las instituciones académicas pudieron exponer sus ideas, planteamientos y visión de lo que consideran deben ser la educación en la actualidad. Aunque las intervenciones de todos los panelistas fueron importantes para la consolidación de la educación superior; citaré los aportes de la rectora de la universidad La Gran Colombia, Bibiana Vélez Medina, quien centró su intervención en aspectos asociados a la calidad, cobertura, permanencia, inclusión y pertinencia de los procesos académicos en el país.
La doctora Vélez Medina sostiene que, si bien es cierto que la educación universitaria se mide a través de dos indicadores: el registro calificado, que es obligatorio para todos los programas académicos, y la acreditación de alta calidad, un proceso que es voluntario, pero altamente exigente y riguroso; también es verdad que son pocas las universidades que cumplen con estos postulados.
La rectora de La Gran Colombia dejó en claro que la calidad educativa no se puede reducir al logro de buenos resultados en las pruebas estandarizadas ya que existen aspectos filosóficos, misionales y académicos que son determinantes para una óptima formación profesional.
Para Luis Fernando Polanía Obando, rector de la Universidad del Quindío, las universidades deben conectar mucho más con la realidad territorial y se debe repensar el actual modelo educativo, con más énfasis en otorgarle a los estudiantes las herramientas necesarias para que asuman con eficacia los desafíos del mundo moderno.
Es evidente que la calidad de la educación varía significativamente entre instituciones, algunas universidades ofrecen programas de alta calidad, mientras que otras carecen de los recursos y personal capacitado, lo que afecta la formación de los estudiantes, esto hace necesaria la búsqueda de estrategias que conduzcan a la modernización de los programas académicos, integrando las tecnologías digitales al currículo, con la adopción de metodologías que enfaticen en proyectos, facilitando a los estudiantes una mayor interconexión con los contenidos académicos para un desarrollo más eficiente de las habilidades individuales y grupales.
Algunos académicos proponen la implementación de un sistema educativo híbrido: presencial y virtual, lo que permite a los estudiantes el acceso a la educación en zonas rurales o remotas.
Otro aspecto fundamental está asociado a la necesidad de actualizar los programas educativos que se alineen con las tendencias y avances tecnológicos, a través de la incorporación de novedosas áreas de estudio como la inteligencia artificial y la ciberseguridad, entre otras.
Finalmente es necesario el diseño de actividades que estimulen el pensamiento crítico y la creatividad, esenciales en un mundo en constante evolución, ya que, al implementar estas estrategias, las universidades en Colombia pueden no solo hacer que sus programas sean más atractivos para los estudiantes, sino también preparar a los egresados para un mercado laboral cada vez más tecnológico y competitivo.
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