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Los poemas de Heidegger

Umberto Senegal

sábado, 1 junio 2019

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“¿Y quién responde y obedece/al poema del mundo?”. El consistente libro, cubierto de hielo y fuego, se titula Pensamientos poéticos. Obra estructurada por su editora quien, ajustándose al desarrollo del pensamiento ontológico del autor, ordena los poemas en cuatro partes: Poemas tempranos, cartas, pensamientos poéticos 1910-1975; Desde la experiencia del pensar; Pensamientos poéticos para el … Continuar leyendo

“¿Y quién responde y obedece/al poema del mundo?”. El consistente libro, cubierto de hielo y fuego, se titula Pensamientos poéticos. Obra estructurada por su editora quien, ajustándose al desarrollo del pensamiento ontológico del autor, ordena los poemas en cuatro partes: Poemas tempranos, cartas, pensamientos poéticos 1910-1975; Desde la experiencia del pensar; Pensamientos poéticos para el legado de un pensar, y Textos sueltos. Concienzuda metodología de Paola-Ludovika Coriando y puntual traducción al español de Alberto Ciria, facilitando la comprensión estética de cuanto Heidegger, a lo largo de su vida, vivió y escribió como poesía, bajo conformaciones métricas y rítmicas del género. Para este filósofo nazi, influido por el expresionismo poético de Trakl y Rilke y por el simbolismo de Stefan George, no significaban lo mismo el poema-en-sí, con su forma y estructura, contenidos y ritmos, y la noción de pensamiento poético. Este lo infería como una “figura propia del pensamiento que se distingue de la obra filosófica y del poema, con apariencias formales de versos, estrofas y rimas, y poema pero que no lo son”. J. J. Sebreli, filósofo argentino implacable crítico de Heidegger, señala: “Su lenguaje era deliberada e innecesariamente difícil, críptico, con frecuencia enigmático; una jerga donde no se sabía si quería decir algo o todo lo contrario, o tal vez nada”. Tal acento poético es otra extensión conceptual de su filosofía, poco frecuente en el género según lo entendemos o leemos. Arquetipos de medias luces y resplandores con sus características ideas filosóficas que, entre metáforas y versos, con cuerpo de poemas, siguen exponiendo sus ontológicas coloraciones de enmarañada comprensión. Sobre ambivalencias de lo oscuro en la oración y la sintaxis, en descripciones de paisajes o sentimientos, Heidegger rebosa polivalencias de la metáfora porque con sus poemas no pretende confirmar solo el momento poético, ni la esencia del poetizar como actos vitales, sino su particular existencia en cuanto hombre que filosofa a través del poema. Y poeta que hace filosofía mediante el verso. En la segunda etapa de su pensamiento, Heidegger abandonó no solo el pensar político sino el filosófico. Optó por el denominado pensamiento poético: “la poesía que piensa”. Tiene doble función dicha poesía pensante: poemas por sí mismos, y textos en premeditado verso, para designar aspectos metafísicos de su filosofía. Lo confiesa cuando escribe: “Girar entre la nada y el ser/por un camino de oscuros signos”. Tal espíritu de los signos manifestándose con palabras, ideas e imágenes literarias, recorre sin otras explicaciones la poesía del filósofo. No la esclarece. Proporciona indicios de aquello que puede o no, ser poesía y, por ende, transformarse en poema. “Solo quien habita en la obra poética/es capaz de la mirada que/libremente admirada y radiante/permite alumbrar/ lo que gusta de mostrarse como un juego”.


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