“Se trata de una hoja de coca. Esta no es la cocaína. Esto representa la cultura de los indígenas…”, Juan Evo Morales Ayma (1959), expresidente boliviano.
La Convención Única sobre Estupefacientes (1961) “consagró el uso como saborizante de la hoja de coca, previamente descocainizada, en refrescos”. La empresa norteamericana Stepan Chemicals es la única con la patente y autorización para su comercialización a nivel mundial, lo cual beneficia directamente a Coca Cola. La empresa en mención exporta el jarabe obtenido de la coca a 150 países. Y la empresa Mallinckrodt vende la cocaína purificada, que se utiliza para anestesia local y en tratamientos para ojos, nariz y garganta, para clínicas y hospitales de todo el mundo. En Europa desde 1984, se emplea para terapias oftalmológicas y en Alemania está autorizado para uso anestésico y quirúrgico.
Ahora bien, los estudios establecen que la presencia de la cocaína en el cuerpo va de 72 horas hasta 2 o 4 meses en el consumo crónico. Entre los efectos psicológicos están su incidencia sobre el ánimo, la conciencia, los instintos, cognición, cambios de humor, paranoia, insomnio, psicosis, ataques de pánico, depresión, ansiedad, como también temblores, taquicardia, hipertensión retraso en la eliminación urinaria y fecal, entre otras. Hay que reiterar que una de las consecuencias de su ilegalidad es la alta dificultad para dar el tratamiento médico debido a los dependientes de dichas sustancias. Se debe insistir en que es un tema de salud pública de urgente tratamiento médico y social.
En cuanto a sus usos alternativos, la hoja de coca cuenta con un buen número de usos artesanales e industriales, mambe, bebidas, fertilizantes, textiles, cosméticos, alimentos, comestibles, tisanas o como agregado al café o al chocolate, licores, etc. En Colombia se estima en 253.000 hectáreas sembradas con coca. Y se afirma que esto representa alrededor de 1.125 kg de hoja seca por hectárea, llegando a presentarse rendimientos de 2.200 kg Hectárea, según la zona y la variedad utilizada. Es decir, contamos con una gran posibilidad productiva en diferentes renglones a partir de la planta de coca.
Recordemos que, según estudios científicos de universidades norteamericanas, la hoja de coca contiene, Nitrógeno, Grasa, Carbohidratos, Beta caroteno, Alfa caroteno, Vitaminas C, E, Tiamina (Vitamina B1), Riboflavina (Vitamina B2), Niacina, Calcio, Fosfato, Potasio, Magnesio, Sodio, Aluminio, Bario, Hierro, Estroncio, Boro, Cobre, Zinc, Manganeso, Cromo. Alcaloides como la Cinamilcocaina, Benzoilecgonina, Truxilina y Tropacocaina, Aminoácidos esenciales como Histidina, Isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano, valina. Aminoácidos no esenciales como Cisteína y Tirosina. También cuenta con Polifenoles, Ácido oxálico, Ácido fítico, Taninos, Fibra Alimentaria y Clorofila.
Agregando a lo anterior, 14 Alcaloides naturales: Cocaína, Egnonina, Pectina, Papaína, Higrina, Globulina, Pyridina, Quinolina, Conina, Cocamina, Reserpina, Benzoina, Inulina, Atropina.
Se necesita una política de regularización, para darle una salida viable y sostenible que nos pueda permitir abrir opciones comerciales, industriales, artesanales y de consumo con tan importante planta nativa de nuestro continente suramericano y ligada a la propia historia y cosmovisión de los pueblos originarios. Esto aportaría a la disminución drástica de la violencia y la corrupción en nuestros países.
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