Los armenios y quindianos estamos turuletos con la próxima construcción del “deprimido”, que será “hacer una vía por debajo del nivel del terreno circundante”, por el sector de Bomberos en Armenia, buscando resolver los problemas de congestión en un punto muy neurálgico de la ciudad (allí desembocan cuatro avenidas que traen vehículos del norte, sur, occidente y oriente, avenidas que reparten vehículos hacia el norte, el sur, occidente y oriente) y, que según anuncios oficiales, optimizará la movilidad y modernizará la infraestructura vial de Armenia, permitiendo una circulación más fluida y segura. Seguramente que sí.
La administración nos contó que estaba haciendo encuentros con propietarios del sector para relatarles el alcance del proyecto, su posible impacto, hacer un levantamiento detallado de las condiciones físicas de las edificaciones y elaborar actas de vecindad, pues en definitiva son los más afectados, aunque francamente se verá afectada toda Armenia. Ese deprimido no es una cosa cualquiera, requerirá mucho trabajo, y también mucha paciencia. Hay que ayudar a las autoridades evitando cruzar por ese sector si no es urgente, pues si hoy que no han trabajado nada es difícil su tránsito, imaginen lo que vendrá cuando el sector esté lleno de volquetas, bulldózeres, trabajadores, veedores y “patos”. Ese trabajo va a reformar a Armenia, y por eso lamento mucho que las autoridades (Planeación, Gobierno, Infraestructura, Setta y otros), no hayan llenado la ciudad de avisos, pasacalles, vallas y torres de información, para que la ciudadanía esté plenamente informada, precisamente en las avenidas que confluyen al sector, que parece que son todas en Armenia. Toda la señalización vial y turística que le falta a la ciudad, dejará boquiabiertos a los turistas, que más bien buscarán ciudades que no tengan desorden. Ha faltado seriedad y sentido de pertenencia a estos secretarios para entender la responsabilidad de la obra y las consecuencias de la movilidad, mientras dura su construcción. Se multiplicarán las quejas de los transeúntes, seguramente la Registraduría moverá sus puntos de votación (coliseo, Inem), el coliseo del Café no tendría conciertos, y no hablemos de los usuarios de las IPS Y EPS de salud; mejor dicho, debemos prepararnos para una ciudad en crisis, y en un sector bastante “deprimido”. Se necesitarán “casetas de información”, de segundo piso, donde los guardas de tránsito dirijan el tráfico. Si una simple marcha en Armenia “conmueve” el tráfico vehicular, piensen lo que será con este trabajo.
Dos puntos: 1). María Claudia Tarazona, viuda de Miguel Uribe Turbay, dijo en radio lo que todo el país vio; que unos polítiqueros se adueñaron del cadáver y las exequias de su marido, para hacerse notar políticamente y soltar lágrimas de cocodrilo. Rechazó el oportunismo político de María Fernanda Cabal. “Lágrimas de cocodrilo”, significa que los cocodrilos lloran cuando muerden su presa. Los políticos hacen lo mismo, pero sus lágrimas son falsas.
2). La declaración de la señora viuda de Miguel Uribe sacude muy duro la campaña presidencial del uribismo, y ataca con fuerza a la senadora María Fernanda, quien no tuvo un comportamiento “cabal”. Y esas mismas declaraciones presentan la mejor calidad de persona de Paloma Valencia.
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