La falta de visión, mentalidad y de trabajo del gobernador Galvis quedaron expuestas cuando dijo a los periodistas que “el gobierno del Quindío no tiene proyectos ante el gobierno nacional”. Esto ocurre porque el Quindío tampoco tiene gobernador. El gobierno Petro no tiene proyectos del Quindío, porque el gobernador no los presenta. La vagancia cumpliendo … Continuar leyendo
La falta de visión, mentalidad y de trabajo del gobernador Galvis quedaron expuestas cuando dijo a los periodistas que “el gobierno del Quindío no tiene proyectos ante el gobierno nacional”. Esto ocurre porque el Quindío tampoco tiene gobernador. El gobierno Petro no tiene proyectos del Quindío, porque el gobernador no los presenta. La vagancia cumpliendo su misión.
La pobreza de espíritu del gobernante (?) se nota cuando afirma que “el señor presidente Petro no me ha llamado a ver qué necesita el departamento”, y “no voy a andar detrás del presidente para que me apruebe un proyecto”. Pues ya que se hizo elegir, le toca andar detrás del presidente para la aprobación de proyectos, así como los quindianos andan detrás de Galvis para que le aprueben proyectos. A los últimos gobernadores les aplaudían por cualquier cosa y por echar mentiras, entonces Galvis hace lo mismo.
Pero el gobierno nacional tiene cómo destaparle la “mentira” de que Petro no ayuda al Quindío. Petro tiene avanzado el desarrollo del plan maestro del aeropuerto El Edén, el avance de la doble calzada Calarcá a Montenegro y la vía Montenegro a Quimbaya con Findeter; algunos elementos agropecuarios y ambulancias para comunidades de municipios quindianos.
Tiene Galvis un gran listado de su “pereza” como gobernante. Siendo alcalde de Salento manifestó “que él no haría obras que otro iba a inaugurar”. Y, siendo candidato a gobernación, por ejemplo, no escuchó personalmente las peticiones gremiales, que bien había podido aprovechar para su programa de gobierno. Y ya elegido, los gremios le escribieron la lista para presentar ante las mesas pactadas en Pereira, ciudad escogida por Planeación Nacional para negociar las necesidades departamentales y regionales. No defendió al Quindío de las ofensivas notas enviadas por gremios y autoridades caldenses y risaraldenses al gobierno nacional contra los proyectos quindianos; no defiende la necesidad de la doble calzada Calarcá – La Paila; Piedad Correal salvó un subsidio a los cafeteros del departamento, que él no firmaba; fue empacado en un avión para pedir el respaldo del gobierno nacional a proyectos de los gremios, y en la feria de Anato en Bogotá, declarando su soberbia y lejanía, montó por aparte un exhibidor del Quindío cuando pudo concertar con Montenegro y Armenia un solo exhibidor. Siquiera no escuchó lo que dijeron de él.
Y no se diga la grosería e intimidación para someter a miembros de juntas directivas que no votan favorablemente sus propuestas.
“Queremos soñar con la verdad y el realismo, cerrando el camino a las promesas incumplidas y al mal uso de los recursos públicos recuperando la confianza de los ciudadanos en las instituciones gubernamentales y colocando la política al servicio de los quindianos”, dice Galvis en el programa de gobierno que registró. ¡Ja!
No cumple citas y no convoca acuerdos, pero quiere poner candidato al Congreso y a la próxima gobernación. Y si no le gusta trabajar, ¿para qué pidió 60.000 millones de pesos prestados a la Asamblea?
Punto y aparte: Ramos, alcalde de Calarcá, pronto iniciará obras de acueducto, alcantarillado y espacio público de la carrera 25. Tendrá asfalto nuevo. Ha conseguido más recursos para Calarcá que el gobernador para el Quindío. Calarcá renace.
Puntos suspensivos: “Un principio fundamental, que debería ser la base de la auténtica democracia es “que el que no trabaja, no coma”, muy opuesto a quienes simulan la democracia “en donde el que menos trabaja, es el que más come”, (Jorge Eliécer Gaitán), asesinado 77 años atrás.
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