Todavía retumbaban las emociones del “feliz año nuevo 2025”, cuando el viernes 3 de enero, a las siete de la mañana, Colombia fue estremecida con el accidente en la vía de Ipiales a Pasto, porque un bus, que había recogido 42 personas en la noche del jueves anterior en Cali, para visitar el santuario de Las Lajas, cayó a un abismo, muriendo 13 viajeros y quedando 29 heridos.
Allí viajaban Juan Carlos Ramírez (hijo de Javier Ramírez y Patricia Mora) y su esposa Jeimy Andrea López, personas distinguidas en los círculos políticos y sociales regionales. También ocupaban puestos Miguel López de Circasia, y Johanna López, de Armenia. Jeimy Andrea y Miguel fallecieron como consecuencia de esa fatalidad. Esa noticia tocó el corazón de todos los quindianos. En los primeros cuatro días del año 2025, según la Policía Nacional, fallecieron por accidentes en carretera 60 personas y 232 quedaron lesionados. Juan Carlos sobrevive, hoy recuperándose de una paraplejía en residencia de sus padres, teniendo a María Auxiliadora por enfermera.
Conociendo las fatales consecuencias del accidente de tránsito en Calarcá en el puente helicoidal, que debería revisarse por la cantidad de accidentes allí, hablé con Javier Ramírez para renovarle la solidaridad por su infortunio familiar, y citando la tragedia de los estudiantes y profesores de la universidad Alexander von Humboldt, quienes visitaron el túnel de La Línea siendo fieles al sistema germano de formación dual, combinando el aula y empresas con escenarios apropiados para estudiar y aprender haciendo, dijo con palabras entrecortadas y suaves dijo que todo accidente vial le recuerda lo vivido por su familia desde el tres de enero. También hablamos que entre La Paila – Buga, una piedra arrojada desde un puente alto, acabó con la vida de la arquitecta Andrea Arango, y referimos el fallecimiento ese domingo de Luz Stella Peláez Pabón, funcionaria del Fondo de empleados de la universidad del Quindío y su señora madre, cuando un tractocamión cargando madera, aplastó con la carga el vehículo sedán que se encontraba en su recorrido. Muy cruel la muerte con su antesala.
Después del terremoto de 1999, la sociedad quindiana volvió a sacudirse y muy duro por lo sucedido a los muchachos de la Von Humboldt. La tristeza en el alma y el corazón de los quindianos, es notoria. Cuando las lágrimas se hayan secado y los adioses se hayan dicho, debemos aferrarnos a los recuerdos felices que familiares y amigos compartimos con esos seres queridos que ya han partido a la casa del Padre Eterno; estos recuerdos se mantendrán vivos en nuestras mentes y nuestros corazones. Y pedimos a Dios, que recargue el corazón hecho jirones, de quienes ante ese infortunio han quedado desolados.
Punto seguido: Falleció Amparo Rosas, calarqueña, líder social y motor indiscutible de las causas de los discapacitados. Ejemplar vida, quien, ante las vicisitudes de su exhausto cuerpo, templó su carácter para impedirle verse incapaz de seguir adelante. Hay que aprenderle de su valor y personalidad. Calarcá está de luto, dijo su alcalde Ramos.
Punto y coma: Una prueba de que los milagros existen, fue un accidente de tránsito ocurrido el domingo pasado, (anteayer) en la vía La Tebaida a Cali, dejando 41 personas afectadas, en su mayoría niños de un equipo de patinaje, que regresaba a Cali después de una competencia deportiva. No hubo heridos graves, aunque el automotor quedó parcialmente volcado.
Punto y aparte: Tres tutelas impetradas contra la alcaldía de Duberney Pareja en Filandia fueron declaradas improcedentes por el juez.
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