Un seguidor de Juan Miguel Galvis, pidiendo el voto para gobernación (2024-2027), decía que “el Quindío hablaría mucho de Galvis, cuando terminara el período, porque es el ejecutivo que el Quindío espera hace años”.
Pues no hubo que esperar 48 meses; en apenas 18, ya se habla mucho del gobernador Galvis, de quien dicen que, “no sabe dónde está parado”. Muy grave para el departamento. Siempre se ha esperado que los nuevos gobernantes, “por lo menos” mejoren lo dejado a medias o mal hecho por el anterior, y que haga lo que el otro dejó de hacer.
La mayoría de los hoy gobernantes fueron elegidos por el mandatario saliente; por ejemplo Roberto Jairo Jaramillo puso la plata y los votos para elegir a Galvis. A Roberto Jairo no le importó si Galvis era un buen funcionario, cumplido en sus tareas administrativas, o si tenía buen reconocimiento ciudadano. Tampoco le importó que fuera su representante en Proyecta, la empresa del Quindío que Mario Castaño ayudó a esquilmar. Lo que necesitaba era que Galvis le devolviera los votos y la plata apoyando a su hijo Pablo para la próxima gobernación, y apoyara al candidato a la Cámara que Roberto Jairo dijera. El candidato Galvis dijo que estaba dispuesto a hacer lo que Roberto le pidiera y así fue gobernador, brincando en todas las tarimas, gritando pendejadas, ofreciendo puestos públicamente a cambio de votos, incumpliendo casi todos los encuentros con gremios y directivos de entidades importantes, y en fin, dejó de ser candidato y gobernador para volverse un servil.
Como gobernador, Galvis es irrespetuoso con secretarios y contratistas, a quienes humilla diciendo cuánto les paga él. Se le recuerda al gobernante, que él no es patrón de nadie; los funcionarios no son empleados del gobernador; ellos trabajan para la gobernación. Y por decir que Galvis perderá las próximas elecciones, el gobernador los quiere echar; eso es pura politiquería. Aparte de eso, contrata funcionarios para dos meses, y el tercer mes deben trabajarlo gratis o no hay nuevo contrato de dos meses. La Procuraduría debería revisar esos contratos. La otra perla corre por cuenta de Roberto Jairo. Apuestan que será candidato a la Cámara, posiblemente del partido Liberal, partido del que Galvis y Roberto hablaron pestes cuando Gaviria respaldó a Sandra Bibiana y Atilano. Roberto cree que Galvis le debe el puesto y le cobrará su ayuda, y ambos están desesperados porque dicen que 9 de cada 10 funcionarios y contratistas votará contra el que diga Galvis. Estos datos vienen de alguien que trabaja en la gobernación y se sienta al lado del gobernador. Mal trato, perezoso, irrespetuoso, incumplido, humillante y grosero.
Punto y aparte: Esta semana nombrarán nuevo secretario de Educación para Armenia, dicen que recomendado por Piedad Correal. Réstenle votos al partido Liberal, súmenle a Cambio Radical.
Dos puntos: 1). Sorprende favorablemente, la legalidad hasta ahora demostrada por el Ministro de Defensa. 2). Laura Sarabia presentó renuncia como funcionaria pública, pero Petro la sigue necesitando en privado.
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