Que se sepa, Estados Unidos no ha hecho hasta ahora un movimiento mundial que no sea para favorecer sus propios intereses, que generalmente son económicos; es decir, se mete donde va a ganar algo. Y gana.
El apoyo a los israelitas no es gratuito, y desde allí observa y ataca a los árabes, a Irán y Siria, le pela los dientes a China y Rusia; incrementa aranceles a estos y a Canadá y otros países industrializados, para apoyar la producción en su nación; promueve el trabajo local persiguiendo a los indocumentados e ilegales, y hoy no gasta tiempo en guerras inútiles.
Lo sucedido en Venezuela se veía venir porque allí tiene intereses económicos y de seguridad. Estados Unidos siempre ha confiado que ayudando a los países latinoamericanos, estos le juraban “amor eterno”. Después de Cuba, Venezuela, Panamá, Brasil, Bolivia y México, se salieron de esa línea americana; Chile y Colombia en el último cuatrienio han intentado cortar ese cordón umbilical y dejar de chupar tanto “la ubre americana”, pero han intentado otras “ubres” sobre todo en países manifiestamente socialistas, y han tenido “noviazgos” con Irán, Rusia, China, quienes han ofrecido todo el apoyo y tecnología para la producción y mantenerlos “medio modernos”.
Cuba país pobre, con habitantes sometidos al socialismo y comunismo sin luchar por su libertad, y sin producción, dejó de interesarle a Estados Unidos. Pero Panamá hoy tiene gran influencia económica y tecnológica de los chinos; Colombia tiene dos océanos que podrían dar entrada a regímenes socialistas y comunistas enemigos de EEUU, y con un Venezuela entregado totalmente a los rusos, chinos e iraníes, apenas a 4500 kilómetros de EEUU, se vuelve un peligro para los intereses americanos.
EEUU necesitaba manejar ese territorio y ese petróleo, negocio donde hay mucha plata, y se aprovechó de Maduro “narcotraficante” y amigo de los enemigos de EEUU. Cazando a Maduro, se controla el petróleo que Venezuela despachaba a China, Corea, Rusia, Irán y otros países. China será muy perjudicado porque Venezuela le debe al país asiático 60.000 millones de dólares, que serían pagados con petróleo, y por ello China se sentía como casi dueño, lo que tenía muy incómodo a Trump. Seguramente salgan de allí las Farc, el ELN, el Clan del Golfo, y regresarán a Colombia a trabajar para las próximas elecciones; ahí se sabrá qué tan conveniente fue para Colombia la sacada de Maduro, aunque ya Maduro no podrá poner otra vez “los 15mil millones”, que según dijo Benedetti, ayudaron a elegir a Petro presidente.
Punto seguido: El pueblo colombiano no tiene que esperar o pedir a EEUU que saque a Petro de la presidencia. Eso lo puede hacer el país, si quiere, en las próximas elecciones.
Punto y coma: Salió Maduro, pero siguió el chavismo en Venezuela con Padrino, Cabello y Rodríguez. Hay que esperar el “hasta cuando”, que seguramente será concertado.
Punto y aparte: En dos meses, el 8 de marzo, estaremos eligiendo los representantes del Quindío al Congreso de la República. Hay que escoger bien, para que merezcan esas representaciones, y no repetir la vergüenza de haber elegido senadores a Mario Castaño y Juan Pablo Gallo.
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