1.- Hace 90 años, 10 de junio de 1935, en Akron Ohio, Bill Wilson, corredor de bolsa de Nueva York y el cirujano Robert Smith, ambos alcohólicos crónicos (habituales), experimentaron que mientras se contaban sobre sus permanentes borracheras, sentían un ligero alivio y así nació “Alcohólicos Anónimos”.
Para ayudarse, decidieron estar sobrios cada 24 horas, y desde el hospital de Akron ayudaron a un paciente alcohólico a alcanzar la sobriedad. Ya los tres plantearon a los alcohólicos del mundo “buscar ayuda mutua” compartiendo las experiencias y así salir de esa terrible vida de sufrimientos personales, familiares, laborales, económicos y sociales.
Esta historia, contada en Armenia por José y José (anónimos), pone un “puente de comprensión” a alcohólicos que busquen la sobriedad, compartiendo su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema. No piden plata, no ponen fallas, no preguntan su nombre, no lo investigan, y aquellos que sufren de adicción al alcohol podrán integrarse a Alcohólicos Anónimos, solamente motivados por un requisito; “querer dejar de beber”.
Si con esta nota logramos salvar de esta enfermedad a un lector, cumplimos el objetivo de las publicaciones; que al menos uno se interese. Hoy y todos los días se reunirán en la calle 19 número 20-34, segundo piso.
José visita estos espacios diariamente y no bebe hace 30 años; el otro José lleva 18 años sin beber, y va donde sus amigos todos los días, porque cree que alguien lo necesita. La celebración de esta fecha es mundial. Muchos éxitos.
2).- Atentar contra la vida de un precandidato presidencial, aunque han pasado más de 30 años desde la última vez, en Colombia aunque se hagan los sorprendidos no sorprende, porque la vida de sus habitantes vale muy poco; tampoco sorprende quien da la orden y no sorprende quien lo haga, y no sorprende quien pague para que lo hagan. Ver caras de sorpresa, es un gesto mal hecho. Las autoridades no detienen a nadie, los jueces no condenan a nadie, los partidos políticos se quejan un día no más, y así sucesivamente nos vamos hasta el próximo. Velatones, quejatones, boletines, marchatones y demás, hacen parte de lo que uno ya sabe, que nada van a resolver. Son lugares comunes.
Aquí no castigan, no juzgan, no condenan y no hay nada. Lamento mucho que a Miguel Uribe Turbay lo persigan con balas y le quiten el camino presidencial que cualquier colombiano puede intentar, pero más lamento que quien dirige al país, lo dirija equivocadamente por necesidad, atado por unos demonios que le tienen secuestrada la voluntad, y solamente le permiten hablar después de haberle dado la dosis para que despiste al país con sus imaginadas retóricas cósmicas, mientras los expertos exministros que rodean al jefe de Estado abusan del hoy maniatado presidente y saquean los tesoros de la presidencia, y el gobernante intenta demostrar que gobierna con el convencimiento de ser el salvador, siempre ubicado como víctima, utilizando expresiones repetitivas, paranoides, desconfiadas, y mostrando una excesiva preocupación por sí mismo, presentando una visión grandiosa de las propias capacidades, sufriendo la necesidad constante de admiración, con un ego desmedido y falto de humildad.
Al pueblo colombiano le queda menos de un año para cambiar la historia; ojalá ese pueblo entienda que la valentía y la justicia son capaces de triunfar sobre la maldad y la avaricia de esos reconocidos maleantes.
Punto y aparte: Los guardaespaldas de Miguel Uribe, lo que menos le guardaron fue la espalda.
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