Arribó la capital quindiana a sus 131 años de vida administrativa. Se llevaron a cabo las celebraciones respectivas sin mayores aspavientos, debido a las circunstancias. Conectamos los habitantes de este territorio una vez más, con el amor por la tierra, el orgullo de ser cuyabros y el desafío de construir unidos un mejor porvenir para … Continuar leyendo
Arribó la capital quindiana a sus 131 años de vida administrativa. Se llevaron a cabo las celebraciones respectivas sin mayores aspavientos, debido a las circunstancias. Conectamos los habitantes de este territorio una vez más, con el amor por la tierra, el orgullo de ser cuyabros y el desafío de construir unidos un mejor porvenir para nuestra patria chica.
Mucho que decir en este aniversario, que ocurre en medio de la lucha por la subsistencia tanto vital como económica, pues se han agudizado problemáticas delicadas como el desempleo y la violencia intrafamiliar y han surgido nuevos retos, como reactivar la economía mientras preservamos la vida y la salud.
Armenia es un milagro de ciudad, por encima de la indiferencia de muchos y el escepticismo de otros. Contamos con las mejores condiciones para resurgir, superar flagelos que nos han agobiado como la corrupción, el abstencionismo y la delincuencia y construir mejores caminos de porvenir para nuestros hijos. ¿Cómo hacerlo?
Primero. Fortaleciendo la fe y el amor por la tierra. Debemos transpirar orgullo por ser quienes somos, haber nacido donde lo hicimos y llevar puesta sobre la piel la tradición que nos precede. Es necesario que comprendamos lo que representa ser hijos de Armenia. Debemos hablar bien de nuestro terruño y entender que la construcción de su destino, no corresponde a la labor de unos pocos, sino al trabajo de todos.
Segundo. Fomentando iniciativas emprendedoras. Somos pujantes, contamos con las capacidades para hacer mejores cosas y lograr resultados óptimos: Debemos aprender y emprender, generar nuevas unidades productivas, respaldarnos en las instituciones, participar en las convocatorias y lanzarnos al mundo de la iniciativa empresarial.
Tercero. Aumentando la unidad y cooperación. Si algo nos ha hecho daño históricamente —y lo sigue haciendo— son el individualismo y el egoísmo. Esa búsqueda a veces inconsciente y exacerbada del interés personal por encima del bien común.
Cuarto. Construyendo seguridad ciudadana. Las tasas de delitos son altas, en especial contra el patrimonio. Los hurtos se han incrementado en toda clase de escenarios, lo cual afecta la confianza y disminuye la calidad de vida de la población. La Policía Nacional hace su trabajo y genera logros operacionales, sin embargo, nos corresponde a todos ser fuente de apoyo para que volvamos a ser un espacio transitable, armónico y seguro.
Quinto. Respaldando a las instituciones legítimas. La institucionalidad es fundamental para el imperio de la democracia y el estado social de derecho. Debemos rodear a los líderes y enfocarnos en la construcción colectiva de mejores horizontes de desarrollo para todos.
Armenia es un primor de ciudad, tiene hermoso paisaje, gente increíble, condiciones climáticas y geográficas privilegiadas y por ello, hemos de hacer todo lo que esté en nuestras manos, para lograr que se convierta en ejemplo de progreso, visión y calidad de vida en el país y por qué no, en el continente.
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